Opinión

La paradoja de la frugalidad

 
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Paul Krugman. La paradoja de la frugalidad..

Como lo ha señalado el economista Francesco Saraceno, el departamento de investigación del Fondo Monetario Internacional (FMI), que siempre fue excelente, se ha convertido en una extraordinaria fuente de información e ideas en la Era de Blanchard. En particular, en estos días se puede confiar bastante en que la semianual Perspectivas Económicas Mundiales ofrezca nuevas y drásticas ideas sobre cómo funciona el mundo. Y la edición más reciente no es la excepción.

La gran noticia intelectual en este caso es el Capítulo 4, que se enfoca en la inversión privada (léalo aquí: bit.ly/1Fc7GF8). Como dice el informe, la débil inversión empresarial ha sido una causa importante de la debilidad económica global. ¿Pero, por qué es tan débil la inversión empresarial?

Hablando en términos generales, existen dos visiones. Una es que tenemos falta de confianza empresarial, motivada por preocupaciones fiscales, por el fracaso para hacer reformas estructurales necesarias e incluso, tal vez por una retórica imprudente. Los conservadores de Estados Unidos, en particular, son aficionados a la hipótesis de “¡Mamá, me está viendo raro!”: la afirmación de que el presidente Obama, al sugerir ocasionalmente que algunos empresarios se han portado mal en el pasado, ha lastimado sus sentimientos y perpetuado el desplome económico.

La otra visión es que la inversión empresarial es débil porque la economía es débil. Específicamente, el argumento es que los efectos del desapalancamiento de las familias y la consolidación fiscal han producido crecimiento lento, lo que ha disminuido el incentivo para sumar capacidad (el efecto “acelerador”) y llevado a baja inversión, lo que ha reducido el crecimiento aún más.

El FMI se inclina fuertemente por la segunda visión. De hecho, encuentra que la inversión, si acaso, ha resistido un poco mejor de lo que podríamos haber esperado de cara a la debilidad económica. Interesantemente, esto es algo que deduje hace un tiempo luego de analizar los datos en Estados Unidos durante la cúspide de la era de “me está viendo raro”, en 2010.

Pero esperen, hay más.

Para encarar el problema de causalidad inversa (menos inversión puede causar crecimiento débil y viceversa), el FMI adopta un enfoque de “variables instrumentales”. Hablando laxamente, el FMI busca episodios de crecimiento débil claramente causados por otros efectos, para poder estar seguro que la caída de la inversión sea un efecto en lugar de una causa. Y el instrumento que el Fondo usa es la consolidación fiscal: esto es, encuentra casos donde recortes en el gasto o aumento en los impuestos, o ambas cosas, deprimen la demanda y, por tanto, la inversión.

Lo que el FMI no dice explícitamente es que al usar este procedimiento, de paso se las ingenia para refutar una creencia ampliamente sostenida, aunque falsa, sobre los déficit, y para confirmar una propuesta keynesiana altamente controversial.

La falsa creencia es que los déficit gubernamentales necesariamente “desplazan” la inversión, por lo que reducir los déficit debería liberar fondos que llevan a mayor inversión. No es así, afirma el FMI: cuando los gobiernos lanzan medidas reductoras de déficit, la inversión cae en lugar de aumentar. Esto sugiere que los déficit suman inversión, no la desplazan.

Y hay otra forma de verlo: cuando los gobiernos aplican medidas de austeridad, están intentando reducir su endeudamiento neto; en efecto, están aumentando su nivel de ahorro.

Lo que el FMI nos dice es que dichos intentos por incrementar el ahorro de hecho llevan a menos inversión, no a más; y dado que el ahorro es igual a la inversión, el ahorro real cae. ¡Entonces, lo que tenemos aquí es una confirmación empírica de la existencia de la paradoja de la frugalidad!

Advertencias sobre el crecimiento

El 14 de abril el FMI publicó su Perspectivas Económicas Mundiales, un informe bianual sobre el estado de la economía global. El sondeo encontró que el crecimiento está cayendo en la mayoría de los países y advirtió de que a menos que los gobiernos puedan estimular la demanda, la economía global corre el riesgo de caer en un periodo prolongado de crecimiento lento.

Hablando antes de la publicación del informe, Christine Lagarde, directora administrativa del Fondo, alentó a los países a no conformarse con la “nueva mediocridad”, sosteniendo que los niveles actuales de crecimiento mediano “no son bastante buenos”.

“En las economías avanzadas, la política monetaria ha hecho casi todo lo que puede”, dijo Olivier Blanchard, economista en jefe del FMI, en declaraciones a The Financial Times, haciendo referencia a las herramientas de estímulo económico de los bancos centrales, que incluyen recortes a las tasas de interés y programas de relajación cuantitativa.

En cambio, el Sr. Blanchard urgió más acción en política fiscal, como incrementar el gasto gubernamental en cosas como infraestructura.

Twitter: @NYTimeskrugman

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