Opinión

La palabra de David

 
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ME. Las lecciones del caso Korenfeld.

La tesis que en 1997 presentó David Korenfeld para obtener la licenciatura en Derecho se titula “La Responsabilidad del Presidente de la República como Servidor Público”. La periodista Dulce González, que forma parte de la unidad de investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, accedió a ese documento.

A Dulce le llamaron la atención estos párrafos de la tesis presentada en la Universidad Anáhuac:

“A lo largo del desarrollo de las leyes en el México independiente, se ha intentado regular el marco de la actuación del servicio público, y en ocasiones se ha intentado sobreproteger jurídicamente a diversas autoridades y funcionarios que desempeñan altos cargos en los gobiernos. En muchos casos, como consecuencia de la mala legislación y planeación jurídica en esta materia, han surgido abusos históricos que, bajo el amparo de la ley o sus lagunas, ocasionan quienes supuestamente están para aplicarlas y vigilarlas.

“El servidor público que cumpla con las obligaciones que le confiere la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, podrá realmente ser un servidor público ejemplar y servir a su país y no servirse de él.” (Pág. 19)

“Es increíble que el Presidente de la República no sea sujeto a juicio político y que no tenga responsabilidad de acuerdo a su esfera de actuación, después de analizar las leyes que hablan de los servidores públicos, me queda duda si en la práctica el Presidente de la República es un servidor público o si es un ser omnipotente facultado a realizar tácitamente por la ley, actos con apego o desapego a cualquier Ley, norma o costumbre, las leyes de servidores públicos deben ser equitativas para ellos como en cualquier Estado de Derecho.” (Pág.157)

“El Presidente de la República no va a ser enjuiciado en la actualidad con esta Constitución, pues por lo que es responsable no vale la pena enjuiciarlo y por lo que valdría la pena enjuiciarlo no es responsable.” (Pág.159)

En 2002 Korenfeld presentó otra tesis, esta para obtener el título de doctor en Administración Pública. La dedica a Arturo Montiel. De ese tomo, Dulce González eligió este párrafo:

“Para mí, la destitución de un servidor público es la sanción administrativa y una medida para el buen funcionamiento de la administración pública.” (Pág.114)

En México no se puede enjuiciar al primer mandatario, quien es un ser omnipotente en un entorno en el que aquellos llamados a hacer valer las leyes se sirven de éstas para cometer abusos… Cosas que uno escribe, en este caso David Korenfeld, cuando se es joven, cuando el presidente no es un amigo que te rescata de una sanción administrativa, “medida para el buen funcionamiento de la administración pública” (Korenfeld dixit), y en vez de apartarte de la función pública te nombra representante mexicano para el tema del agua ante la Unesco.

Interesantes párrafos, sobre todo a la vista del reportaje de Miriam Castillo (https://www.facebook.com/MXvsCORRUPCION/), que documenta cómo David Korenfeld adjudicó de manera directa millonarios contratos a una asociación civil que meses después –este año– se comprometió a pagar 450 mil dólares a la Universidad de Nuevo México para que pusieran el nombre del exdirector de la Conagua, quien tiene el dudoso orgullo de ser el único miembro del gabinete sancionado por el gran Virgilio Andrade, a un programa no académico que debiera durar tres años. ¿Alguien dijo conflicto de interés?

Consultado al respecto, el mexiquense mandó decir que era falso que algo llevara su nombre en la UNM. Una sencilla búsqueda en el sitio de internet de la propia universidad lo desmiente.

Tesis y práctica. Toda una lección.

Twitter: @SalCamarena

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