Opinión

La oportunidad que nos da Trump

 
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La oportunidad que nos da Trump.

En la víspera de que llegue Trump a la Casa Blanca, hay que volver a subrayar que en el horizonte de México no sólo se ven problemas sino también oportunidades.

Y no me refiero al efecto que habría si la política económica del nuevo presidente trae consigo una recuperación más rápida de la economía norteamericana, lo cual, aun contra la voluntad de Trump, jalaría a la economía mexicana.

Tampoco hablo de las ventajas competitivas que ya ha dado a las exportaciones mexicanas la depreciación de nuestra moneda y que tarde o temprano van a significar un crecimiento más rápido de nuestros sectores exportadores.

No, me refiero a algo mucho más fundamental. Existe la posibilidad de que haya un cambio de actitud de la sociedad mexicana, que arrastre a la clase política y a los partidos.

Un botón de muestra de ello surgió con el conjunto de anuncios que se hicieron en este mes y que involucran recortes en gastos de diversas entidades públicas de los diversos poderes y órganos autónomos, así como distintos niveles de gobierno.

Es bien conocido que a veces solemos tomar ciertas decisiones sólo cuando nos enfrentamos a una crisis o a problemas grandes.

Así, quizás hasta después de un infarto aceptamos cambiar nuestra dieta y estilo de vida. O, una empresa, hasta que se enfrenta a problemas financieros difíciles, toma la decisión de cambiar su modo de operación.

Cuando se nos altera de manera importante el entorno o cuando nos enfrentamos a grandes amenazas, se activan los resortes que propician cambios que quizá de otra manera nunca hubieran aparecido.

Y ese cambio de entorno o incluso amenaza, va a llegar con Trump en la Casa Blanca.

Aún no sabemos bien a bien a qué nos enfrentamos y me temo que tampoco lo sabremos plenamente mañana.

Pienso que quizá nos hemos hecho demasiadas expectativas del discurso inaugural y que es probable que haya que esperar al menos varias semanas más para que las incógnitas empiecen realmente a despejarse.

Pero hay hechos que hay que descontar y forman ese nuevo entorno.

Ya ayer, en su audiencia de confirmación ante el Congreso, el próximo secretario de Comercio, Wilbur Ross, ratificó que la renegociación del TLCAN será una de las prioridades del gobierno de Trump. No va a ser sorpresa que se anuncie en el discurso del viernes.

Pero de ese anuncio al arranque efectivo de las negociaciones, bien podrían pasar aún algunas semanas o meses.

Pasará lo mismo con otros temas en los que México esté involucrado.

La única manera de hacerle frente a la incertidumbre que ese lapso va a producir es concentrándonos en los asuntos sobre los cuales podamos incidir.

Además de planear una negociación eficaz que use a los aliados que México tiene en Estados Unidos, este lapso debería ser la oportunidad para que las fuerzas políticas y el gobierno realizaran cambios para fortalecer a la sociedad y al Estado mexicanos, en todos sus ámbitos, lo que daría fortaleza en la negociación.

Además, se podrían profundizar las medidas para alentar el fortalecimiento del mercado interno y encontrar en él un amortiguador ante la incertidumbre que Trump continúe ocasionando.

Aprovechemos la ansiedad, e incluso el miedo que hay, para hacer cambios que de otra manera no hubieran llegado.

Twitter: @E_Q_

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