Opinión

La oportunidad de Pemex

 
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ME. La oportunidad de Pemex.

Se ha dicho en muy diversas ocasiones: las crisis son oportunidades para cambiar.

Los seres humanos y nuestras instituciones requerimos a veces de ser sometidos a tensión, a estrés, para tomar decisiones que no tomaríamos en condiciones de “normalidad”.

Quien padece un infarto, cambia su estilo de vida, para reducir su riesgo, lo que probablemente no hubiera ocurrido si no lo sufre.

Pemex padeció ‘un infarto’, como diversas empresas petroleras, pero con el agravante de que Petróleos Mexicanos era ya una empresa, que por diseño, resultaba ineficiente y perdedora.

La crisis que tenemos encima es quizás la última oportunidad para darle la vuelta a Pemex y darle viabilidad para el mediano plazo.

Veamos algunos datos.

Al 30 de septiembre del año pasado (último dato disponible), las pérdidas de Pemex eran de 352 mil millones de pesos. La próxima semana conoceremos los números preliminares del cierre de 2015, en los que los resultados negativos serán superiores aún.

Sin embargo, a nivel de utilidad operativa (sin considerar costos financieros e impuestos, entre otros factores) hay una ganancia de 145 mil 231 millones.

Con este dato, algunos señalan que basta con aligerar la carga fiscal de la petrolera para que salga adelante.

No es así.

Aun considerando sólo el resultado operativo, sin contar el impacto de impuestos o costos financieros, Pemex Refinación tiene una pérdida de 72 mil 612 millones de pesos; Pemex Petroquímica tiene números rojos por diez mil 545 millones y Pemex Gas y Petroquímica Básica por otros cuatro mil 330 millones de pesos.

En contraste, Pemex Exploración y Producción tuvo una utilidad operativa de 210 mil 454 millones de pesos.

Si impera la racionalidad en el Consejo de Administración de Pemex, la próxima semana deberían anunciar la decisión de hacer una fuerte reducción del gasto en las filiales perdedoras. Pero además, lo lógico sería buscar asociaciones para que, por ejemplo, las refinerías fueran operadas por empresas privadas, sea vendiéndolas en su totalidad o por lo menos asociándose.

Claro que eso pasa por una negociación con el sindicato, pues ninguna empresa privada va a aceptar operar con los costos laborales asociados al Contrato Colectivo de Pemex.

Pero también en el área de Exploración y Producción debe haber ajustes.

Hay proyectos que tenían rentabilidad con precios por arriba de 50 dólares por barril. En esos casos, de plano habrá que suspenderlos.

Quizás en el futuro vuelvan a subir los precios del crudo, pero por lo pronto los recursos escasos de la petrolera deberán asignarse allí donde tienen mayor rentabilidad.

Decía al principio que esta crisis petrolera es una oportunidad para reorganizar Pemex. No es la primera. En 1998, los precios del crudo cayeron en promedio 38 por ciento y Pemex empezó a perder dinero año con año, a pesar de que después de algún tiempo los precios volvieron a subir. Pero nada fundamental se hizo para dar viabilidad a la empresa.

Si el resultado de la crisis es que en esta ocasión sí se toman esas determinaciones, la caída de los precios del crudo habrá sido una bendición.

Twitter: @E_Q_

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