Opinión

La nueva inversión de BMW

Mañana es altamente probable que se anuncie una inversión de la armadora alemana BMW para instalar por primera vez una planta en México. Ha trascendido que estaría ubicada en San Luis Potosí.

Para levantarla, la empresa invertirá algo así como 1 mil 300 millones de dólares.

Apenas la semana pasada se había anunciado una inversión conjunta de Daimler con Renault-Nissan por otros mil 300 millones de dólares en una nueva planta en Aguascalientes.

La lista podría alargarse mucho más si referimos las inversiones que se han anunciado en los últimos dos años.

México está convirtiéndose en una potencia en la producción de automóviles.

El año pasado se produjeron 2 millones 933 mil vehículos. Una década atrás la producción fue de 1 millón 540 mil. Eso significa un crecimiento de 90.5 por ciento en el decenio de la crisis.

Es equivalente una tasa anual media de crecimiento de 6.4 por ciento, que ya quisiéramos para el conjunto de la economía.

Pero, el ritmo es más elevado aún si vemos lo que pasó con las exportaciones. En 2003 el volumen exportado fue de 1 millón 170 mil vehículos mientras que el año pasado fue de 2 millones 423 mil. El crecimiento promedio fue de 7.3 por ciento anual.

Y todo esto ocurrió sin que diversas inversiones que han llegado a México tengan aún impacto en la producción de vehículos.

Es ya conocido que estamos en el top ten (número 8) de la producción de autos a escala mundial y en el cuarto lugar en la exportación.

Sin embargo, diversos expertos consideran que nuestro país habrá de escalar posiciones en cuanto maduren las inversiones hechas en los últimos años, por lo que se pronostica que estaremos con medalla de plata mundial en la exportación de vehículos.

Realmente se trata de un desempeño formidable. De hecho, aun si nos remontamos más atrás, el crecimiento es espectacular. Desde que arrancó el TLC hasta el año pasado, el aumento en la producción de unidades fue de 167 por ciento, es decir, una tasa 5 por ciento anual promedio, que para un periodo de 20 años es excelente.

Si la economía hubiera crecido a ese ritmo, otra sería la circunstancia de nuestro país.

¿Por qué no hemos logrado transmitir este impulso al resto de la economía o por lo menos al resto de las manufacturas?

Creo que ese el quid de la cuestión. Las inversiones automotrices son motores de crecimiento, pero se limitan fuertemente si la provisión de esas empresas se compone esencialmente de importaciones.

Su capacidad para difundir el crecimiento y generar más empleos sería muy superior si los proveedores fueran mayormente nacionales. Y si los proveedores de los proveedores grandes fueran empresas medianas y si cientos de empresas chicas fueran los proveedores de las medianas.

Hoy tenemos el reto de evitar que eso que nos pasó en los últimos 20 años suceda de nuevo.

De lo contrario, seremos potencia mundial en producción de autos, con un motor que es incapaz de "jalar" al resto de la economía.

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