Opinión

La nueva estrategia diplomática hacia Estados Unidos

 
1
 

 

Claudia Ruiz Massieu. (Cortesía)

La Canciller Claudia Ruiz Massieu, con una energía formidable y un par de discursos impecables, fue invitada de honor a la 110 reunión anual del Comité Judío Americano (AJC por sus siglas en inglés) que se celebró, al inicio de esta semana, en Washington DC. Acudió acompañada de su nuevo equipo para América del Norte —el subsecretario Paulo Carreño, el embajador Carlos Sada y la presidenta del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, Eunice Rendón— y el brazo armado de nuestra diplomacia hacia Estados Unidos, los cincuenta cónsules.

En sus intervenciones y las del embajador Sada se puede entrever la nueva estrategia diplomática hacia Estados Unidos, que incluye cabildeo y campañas de imagen. La sombra de Donald Trump y sus injurias hacia los mexicanos estuvo presente en todas las sesiones, pero no se le mencionaba por nombre. Esto era parte de la estrategia, no ensalzarlo más.

La nueva estrategia de cabildeo y diplomacia mexicana en Estados Unidos se compone de cinco iniciativas interrelacionadas: despertar al gigante dormido —la diáspora; identificar y forjar alianzas con socios estratégicos; diseminar los beneficios de la integración económica bilateral; un nuevo rol para los cónsules y campañas para renovar la imagen de México.

1. Urge despertar a la diáspora mexicana. Hay 35.5 millones de personas de origen mexicano en Estados Unidos, incluyendo 23.5 millones de mexicoamericanos y 12 millones de connacionales. El acento del nuevo cabildeo está puesto en los mexicoamericanos; en los que han logrado escalar las esferas socioeconómicas y ejercen plenamente sus derechos políticos. Ésta no es una conexión natural, pues muchos de ellos están desencantados con México y son especialmente críticos de la corrupción gubernamental. Sin embargo, Ruiz Massieu y Sada saben bien que Trump les ha abierto una ventana de oportunidad. Con sus fobias hacia los mexicanos y mexicoamericanos, ha acicateado a los distintos sectores de la diáspora hacia un objetivo común —desmentirlo.

2. Identificar y forjar alianzas estratégicas. Se trata de identificar a los distintos aliados de México, desde quienes se benefician del comercio hasta quienes puedan hacer causa común en contra de Trump, como las organizaciones judíoamericanas y gobiernos latinoamericanos con diásporas en Estados Unidos. El punto fino es que quienes están a favor de México rompan el silencio y salgan a expresarse y a movilizarse. Ya sea una cámara de comercio local, o bien una organización latina, y desde luego grupos políticamente activos como el propio Comité Judío Americano. La gran lección del AJC es identificar otras minorías y otras diásporas para actuar concertadamente. La diplomacia consular mexicana tiene un buen récord de colaboración con iglesias y grupos de base. Sin embargo, considero que Trump da pie para una nueva alianza: los afroamericanos. Aquí, la diplomacia de Ruiz Massieu podría dar un campanazo dejando atrás una historia de malos entendidos con la segunda minoría étnica de Estados Unidos.

3. Propagar los beneficios de la integración económica con México. Las palabras de la Canciller hablan por sí solas: “Nuestra frontera con EU es una fuente de prosperidad y de oportunidades para ambos países […] Estados Unidos se beneficia, en gran medida, de la relación económica con México; y el pueblo estadounidense se beneficia, inmensamente, de la presencia de los mexicanos en este país. Esto es natural, porque somos aliados y amigos.” Los ejemplos que dio son impecables: seis millones de empleos están directamente relacionados con el comercio bilateral México; o bien, 40 por ciento de las exportaciones mexicanas tiene contenido estadounidense, es decir, que este país incluso se beneficia de las exportaciones de México.

4. Un nuevo rol de los cónsules ante las cambiantes dinámicas migratorias. Desde hace cinco años hay migración neta cero. Esto quiere decir que a diferencia de los años 90, en que cada año llegaba más de medio millón de mexicanos a Estados Unidos, y representaban un reto enorme para la red consular, hoy los mexicanos que requieren protección urgente son los menos.

Es decir, los cónsules ya pueden dedicarse mayormente a actividades de embajadores regionales —promoción de los intereses de México y búsqueda de aliados políticos.

5. Mejorar la dañada imagen de México. Nuestro país ha sustituido a Colombia en la imaginación popular de Estados Unidos como el vecino que exporta drogas y violencia. El nuevo equipo de la Cancillería está poniendo en marcha una campaña que presenta a un vecino dinámico y joven, con vocación global y confiable. Aquí radica el expertise del nuevo subsecretario Carreño.

El reto que enfrenta la diplomacia mexicana es enorme. Trump desató una tormenta de odios y racismo. Ruiz Massieu y su nuevo equipo requieren navegar la tormenta e institucionalizar un aparato de cabildeo e imagen en el vecino país que estuvo descuidado en las últimas dos décadas.

Twitter: @RafaelFdeC

También te puede interesar:
La diáspora, gigante dormido   
Brasil camina   
'Lobby' mexicano en tiempos de Trump