Opinión

La nueva disyuntiva política

 
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Donald Trump (Especial)

Durante décadas se han calificado las tendencias políticas como derecha e izquierda.

La derecha usualmente es conservadora en materia social, liberal en materia económica y con alta aceptación entre los segmentos socioeconómicos más altos.

La izquierda usualmente es liberal en materia social, proclive a una mayor intervención del Estado en la economía y con bases, principalmente, entre los segmentos de menores ingresos.

A esta perspectiva tradicional, el semanario The Economist le sobrepone ahora una nueva definición que, a su juicio, resulta más pertinente: las fuerzas políticas que buscan un mundo más abierto y aquellas que lo quieren más cerrado.

Y en ambos grupos hay los que tradicionalmente han sido de izquierda y de derecha.

Es claro que este análisis recoge las tendencias que se han hecho más claramente visibles en este año. Por ejemplo, los triunfantes partidarios del Brexit, que lograron que una integración de 40 años terminara y se le pusiera reversa.

Pero también aquí hay que sumar a los partidarios de Donald Trump, que buscan construir muros y expulsar a los migrantes. Y no habría que dejar fuera a algunos de los partidarios de Bernie Sanders, que también proclamaban el deseo de que la economía estadounidense se cerrara.

Pero esas tendencias también pueden observarse en el nacionalismo francés de Marine Le Pen y en algunas otras fuerzas políticas de Europa, que en caso de obtener el poder podrían poner en cuestión a la propia Unión.

Y, en otro terreno, no pueden excluirse los fundamentalistas islámicos que quisieran preservar la máxima ortodoxia y la exclusión.

The Economist se sorprende de que muy pocos líderes políticos del mundo desarrollado hayan abanderado clara y explícitamente la apertura y el impulso a la globalización.

Por cierto que una de las pocas excepciones en el mundo desarrollado es Justin Trudeau, el primer ministro de Canadá.

¿Por qué razón han cobrado fuerza en la izquierda y la derecha los movimientos políticos que cuestionan la apertura y la globalización?

Porque, sin importar que a largo plazo y en el conjunto mejoren las condiciones de vida de la población, en el corto plazo y en segmentos y zonas específicas crea perdedores.

Y frecuentemente el Estado no ha tenido la capacidad para generar las condiciones para amortiguar los impactos negativos y facilitar la transición.

Ello ha creado enojo y frustración.

No se debe perder de vista que la apertura y la competencia crean mayor incertidumbre y riesgo. Se pierden las garantías de un trabajo inamovible por toda la vida; de quincenas seguras; de una pensión desde los 60 años.

Y hay muchos que, aunque en el nuevo entorno tengan oportunidades de un mayor nivel de vida, no quieren perder sus certezas.

Tras el Brexit, la nueva disyuntiva se juega en la elección presidencial de Estados Unidos. Pese a todas las deficiencias que pueda tener, la opción que representa Hillary Clinton es sin duda la que puede derrotar a la cerrazón y el retroceso de décadas que implicaría tener a un personaje como Trump en la Casa Blanca.

En esta contienda se juega mucho más que un cargo. Se juega quizá la definición de toda una época.

Twitter: @E_Q_

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