Opinión

La necesidad de un coleccionismo
de arte inteligente

    
1
   

     

Arte

No nos equivocamos cuando dijimos que mayo sería un mes agitado en el mundo del arte: la polémica social de la Bienal de Venecia, las propuestas presentadas en las ferias de arte contemporáneo de Frieze y NADA (New Art Dealers Alliance) en Nueva York, la Bienal de La Habana y las subastas de las grandes casas Christie’s, Sotheby’s y Phillips, en las que, hace apenas unos días, se volvieron a romper los récords de ventas. En la coyuntura de todos estos eventos quisiera hacer una reflexión -más allá de la crítica al evidente crecimiento exponencial, desordenado y antiético del mercado del arte- sobre consecuencias culturales, incluso históricas, de la incorporación del arte en el mundo de la especulación financiera, el cual está generando un flujo de capital nunca antes visto en la historia del arte.

La semana pasada se dio la noticia de que el Picasso Les femmes d’Alger (Version ‘O’) (1955) fue vendido en 179 millones 365 mil dólares, rompiendo el récord de la pintura más cara vendida en subasta. En 2013, Three Studies of Lucian Freud (1969), de Francis Bacon, fue obtenida por 142 millones 400 mil dólares. Este Picasso fue parte de la famosa colección de Victor y Sally Ganz, quienes compraron toda la serie de Les femmes d’Alger, alrededor de 15 cuadros, a un precio de 212 mil 500 dólares en 1956. Los Ganz hicieron la transacción directamente con el dealer de Pablo Picasso, Daniel-Henry Kahnweiler. En 1997 Les femmes d’Alger (Version ‘O’) salió a subasta por primera vez. Alcanzó un precio de 31 millones 900 mil dólares. El comprador de aquel entonces es el mismo que este mes sacó a subasta la obra. Obtuvo una ganancia de 462 por ciento en sólo 18 años.

La importancia de un coleccionismo bien pensado radica en saber la diferencia entre comprar una obra o especular financieramente con ella a corto plazo, el llamado “flipping” en subasta, que genera una verdadera burbuja financiera con aumentos y caídas desmedidas de los precios, o comprar con una visión completa, a largo plazo, pensando en un legado patrimonial que bien puede ser personal, familiar, institucional, nacional o un legado de arte pensado para la humanidad.

El arte es una excelente inversión si la comparamos con los fluctuantes mercados de divisas o metales. Y se diferencia mucho de estos. El arte especula con su valor simbólico, cultural e histórico. Un Pablo Picasso, Vincent Van Gogh o un Andy Warhol difícilmente bajarán de precio. Desde hace 10 o 15 años, la élite económica se ha dado cuenta de lo estable que es el mercado artístico para proteger sus capitales. Tanto así que sólo la semana anterior Christie’s registró mil 726 millones de dólares en sólo dos subastas, vendiendo 984 millones y medio en la de arte contemporáneo y de pos-guerra, y 741 millones y medio en arte moderno e impresionista.

Coleccionar inteligente y apasionadamente es algo más que seguir la simple lógica de comprar barato y vender caro o demostrar un altísimo nivel adquisitivo. Ser un buen coleccionista de arte contemporáneo significa ser sensible ante el mundo, a la producción artística, entender el tiempo y su flujo histórico pues lo que coleccionamos hoy será el arte del pasado, algo bien entendido por los grandes coleccionistas del siglo XX como los Guggenheim, de Menil, Gertrude Stein, Paul Guillaume o Panza di Biumo.

Al coleccionar se construye historia, la clase de historia que contaremos al futuro a través de nuestras obras de arte qué historia es la que queremos contar: ¿La historia de nuestras carteras o la del devenir humano?

Un consejo para los jóvenes coleccionistas es no dejarse llevar por el juego millonario de las cifras. Las subastas son al arte lo que las apuestas al deporte. En sus desmesuradas cantidades de dinero no se refleja ni representa ese espíritu humano que se afana por superar sus propios límites naturales.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:
- 56 Bienal de Venecia: ¿Banalización de las crisis globales y la cancelación de un arte social?
- Colección de Menil, clave para un coleccionismo
comprometido
- Marfa, Texas