Opinión

La Navidad sin regalos

 
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El mejor regalo se lee. (Archivo)

Dicen los economistas que en estas fiestas decembrinas no hay que regalar nada porque es un desperdicio de recursos.

Comprar buenos regalos es extremadamente complicado. Este año regalé libros a algunos amigos que probablemente no los leerán y un familiar me regaló una corbata que seguro nunca usaré. Los receptores normalmente valorarán sus regalos mucho menos de lo que quienes se los dieron pagaron por ellos. Cuando los economistas estudian estos temas lo llaman pérdida económica, por ello dicen que no hay que dar regalos.

En realidad, es tan difícil analizar la valoración que hacen los destinatarios de los presentes, que parecería imposible calcular la pérdida o ganancia económica de los intercambios navideños. Sin embargo, existe un debate académico que lleva varios años discutiendo sobre esto precisamente, basándose en todo tipo de estudios empíricos y con argumentos de ambos lados.

Un famoso economista egresado de Stanford, en un libro llamado Scroogenomics (Waldfogel, Princeton University Press, 2009), detalla incontables razones económicas por las que no deberíamos comprar obsequios. Aunque sus cifras han variado con el tiempo, este famoso profesor ha estimado que cada año se pierden hasta 85 mil millones de dólares de beneficios económicos porque las personas valoran menos los regalos que reciben de lo que en realidad cuestan.

Algunos estudios empíricos más recientes han estimado que el valor que les daban los receptores de regalos era en promedio de 71.5 centavos por cada dólar gastado, lo que es equivalente a restarle casi el 30% del valor al regalo. En esos trabajos, la menor pérdida se genera con los zapatos, por lo que regalar zapatos es la mejor opción, al acercarse a una valoración de 92 centavos por dólar, mientras que regalar utensilios de cocina es valorado en solo 77 centavos. Los libros son lo menos valorado, con solo 74 centavos por dólar gastado. Otro estudio encontró que los peores regalos, en términos de pérdida económica, son los que regalan los abuelos.

En la teoría, la mejor decisión económica es regalar activos líquidos dado que resulta en una transferencia directa que se podría utilizar en lo que el destinatario decida. Dar dinero en efectivo sería la mejor decisión. Aportar a la Afore de un familiar, a una cuenta de ahorro para la educación de un niño o una cuenta de Cetes sería ideal en nuestro país, aunque probablemente no sea bien visto en la sociedad llegar con un recibo de depósito de la tienda de la esquina.

Por el otro lado, están algunas investigaciones que estiman que no sólo se debe ver el valor monetario. Sus análisis aprecian, no sólo el regalo, sino el valor que se debe dar a que otra persona ha pensado en ti y ha tenido el detalle de darte algo. Incluso el costo de que alguien piense que merecía haber recibido un regalo de alguien que no le dio nada (¿se imaginan el costo y las consecuencias de no regalarle a su esposa o a su madre en estas fiestas?) En estos estudios, el hacer regalos no genera tantas perdidas económicas o incluso puede generar ganancias en algunos casos. Aun así, la mayoría de los estudios sobre estas cuestiones concluyen que es ineficiente regalar.

Ahora bien, los economistas no siempre predican con el ejemplo. He visto la cantidad de regalos que dan varias personas con doctorados en economía. El autor del estudio de Scroogenomics eventualmente admitió hacer regalos en Navidad y comprar cosas para sus familiares.

Igualmente, una encuesta de economistas realizada por el Wall Street Journal encontró que 94% de los economistas encuestados dan regalos a sus seres queridos.

Sin duda la teoría económica genera debates cada vez más interesantes y sofisticados. La ciencia económica está en todos lados y los estudios empíricos son utilizados cada vez más para todo tipo de análisis, lo que debe llevarnos como sociedad, a la mejor toma de decisiones posible.

Felices Fiestas.

El autor es titular de la Autoridad Investigadora Cofece.

Twitter:@Carlosmena

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