Opinión

La multimillonaria asesoría de Ochoa

   
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Enrique Ochoa

La decisión del presidente Enrique Peña Nieto, de nombrar al frente del PRI a Enrique Ochoa Reza, sigue sin cuajar.

Unos dicen que adolece de un pecado original: desde hace meses nada que provenga del inquilino de Los Pinos convence, ni dentro y mucho menos fuera de su partido.

Otros creen que poco puede hacer Ochoa para apaciguar el hervidero priista, donde el chisme un día es que Manlio Fabio Beltrones quiere cambiar la Constitución, para hacer un régimen cuasiparlamentario que obligue al presidente de la República a pactar una coalición gobernante; en el hervidero tricolor las versiones cambian en cuestión de horas y luego se asegura que el sonorense quiere hacer una corriente crítica (no democrática, no se pasen) que le cierre el paso a Meade, que se quede con las candidaturas de las cámaras, que haga de Manlio un líder que se entronice en el Senado de las reelecciones… Bienvenidos al mundo región cuatro de Frank Underwood.

Y mientras, desde Insurgentes Norte, Ochoa Reza se juega su resto (que no es mucho) en su cruzada en contra de Javier Duarte.

Difícil pronosticar si la jugada no le saldrá por la culata al michoacano. No porque alguien vaya a salir a defender al veracruzano, que es indefendible. Sino porque a nadie convence que el PRI gane con castigos a discreción a sus militantes polémicos. ¿Por qué Javier sí y César Duarte no es enviado a la guillotina? ¿Por qué entonces Borge se fue sin un raspón? En fin: así las dudas sobre el PRI en su “lucha contra la corrupción”.

Cualquiera que haya visto en acción -digamos en alguna conferencia de temas energéticos- a Ochoa Reza, en sus tiempos de director de la CFE, seguro apreció a un funcionario apasionado del tema, convincente en sus argumentos, un gran vendedor de la reforma energética de Peña Nieto. Es decir, vio todo lo contrario al señor que enfundado en un chalequito rojo se pasea hoy, rígido y sin punch, por plazas y medios.

Ya se sabe que él acató instrucciones presidenciales. Pero, ¿no habría sido más responsable dejarlo en la CFE? Y no sólo porque a Ochoa se le nota la incomodidad en el PRI. Sino porque no se entiende que el presidente de la República haya emprendido con él un ambicioso proceso de modernización en la Comisión Federal de Electricidad, que incluye un contrato de asesoría, vigente, por la cantidad de 475 millones 488 mil pesos con la consultora Bain & Company México Inc.

El contrato es el número 800747012, fue celebrado por la gerencia de abastecimientos hace once meses, el 27 de octubre de 2015, y su vigencia es al 15 de diciembre de 2016. El concepto es servicio de asesoría. (http://bit.ly/2dlLj9d).

Reconvertir administrativamente a la CFE, supuesto objeto de ese contrato, es una tarea que no puede salir mal. A la luz de eso la decisión del presidente Peña Nieto, de cambiar de puesto a Ochoa Reza, resulta más cuestionable que por las cuestiones partidistas.

Si Ochoa hizo ese megacontrato, él debería responder por el mismo. Cómo saber si se está pagando demasiado por esa asesoría o si es justo lo que la CFE requiere para la cirugía que la haga viable.

Es cosa de todos los días el toparse con priistas que hacen bromas sobre lo insustancial del líder que hoy tienen. El otro día uno comentaba que en la comida de la revista Líderes de plano prefirió no saludarlo.
En cambio, no debería ser cosa menor que quien hizo ese contrato multimillonario, por una asesoría, no sea hoy el asesorado, y el responsable de que eso salga bien.

Twitter: @SalCamarena

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