Opinión

La misión imposible
del candidato Yunes

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Héctor Yunes Landa, senador del PRI en Veracruz. (Archivo/Cuartoscuro)

XALAPA.- En una fría mañana en esta capital, ayer miles de universitarios reclamaron al gobernador (es un decir) Javier Duarte que pague los más de dos mil millones de pesos que adeuda a la Universidad Veracruzana. Las protestas, en las que participaron también alumnos, maestros y trabajadores de planteles de otras regiones del estado, han arreciado en las últimas semanas, pero constituyen tan sólo uno de los focos rojos que tendrá que sortear el priista Héctor Yunes en su intento por retener para su partido la gubernatura de Veracruz.

En calles y carreteras del puerto jarocho y de esta capital, el retrato de Héctor Yunes, desplegado en espectaculares con motivo de la 'precampaña', llama la atención por la ausencia de logotipo del PRI. Junto al rostro de un señor que está rumbo a cumplir los sesenta años de edad, en el anuncio sólo destacan la palabra HECTOR y el eslogan Por Veracruz #Estoylisto. Por cierto, por el estilo que tiene la H en esa propaganda, fue acusado de poca creatividad, de volarse la idea de la H que Hillary Clinton usa en su precampaña.

No es el primer candidato del tricolor que minimiza en su publicidad el emblema de la banderita, pero sí el más urgido de que los menos posibles asocien que el partido que patrocinó ese desastre llamado Duarte es el mismo que ahora impulsa a este Yunes, priista de toda la vida y de toda clase de cargos, actualmente de licencia en el Senado.

Tan urgido está de esa diferenciación, que Héctor Yunes intenta enarbolar un discurso claramente de candidato opositor. Ayer, al mismo tiempo en que se llevaba a cabo la marcha universitaria, Yunes publicó en su página de Facebook un mensaje en apoyo a los demandantes: “Mi respaldo a la Universidad Veracruzana. Que el gobierno le pague a la UV. Cumplirle a la UV es cumplirle a Veracruz. Buscaremos nuevas vías de financiamiento”. Y en una foto del campus remataba: “Ni un día más sin pagarle a la UV. #TodosSomosUV”.

En ese mismo sentido, Yunes publicó a mediados de enero un artículo sobre la desaparición de cinco jóvenes en Tierra Blanca. “Es indignante que se sigan produciendo desapariciones forzadas con la presunta complicidad y participación de servidores públicos. Las familias veracruzanas deben sentirse protegidas y nunca amenazadas, mucho menos por los cuerpos policiacos”, comienza el artículo, que más adelante apunta que “la sociedad veracruzana merece vivir en paz, sin miedo, sin dolor y sin que los delitos queden impunes”.

Estos intentos de Yunes por distanciarse de Duarte suenan tímidos e insuficientes frente a la promesa de cárcel que permea desde la acera de enfrente, donde la candidatura de Miguel Ángel Yunes, de la alianza PAN-PRD, es vista como la oportunidad de una revancha personal de este Yunes, pero también revancha de una sociedad harta de los desatinos del actual titular del Ejecutivo.

Por si fuera poco, la crisis económica y la posibilidad de que trabajadores petroleros sean despedidos por la agonía de Pemex, harían de la candidatura de Héctor Yunes una misión imposible.

Si pretende ganar la elección, Héctor Yunes necesitará más, mucho más que adoptar un discurso de opositor y ocultar el logotipo del PRI.

De lo contrario, sus críticas serán mera palabrería, recursos propios de una pelea pactada, donde Duarte se dejará golpear todo lo que sea necesario a cambio de sobrevivir, y Héctor consumará una simulación,
una donde el PRI rescatará al gobernador que ha sumido en crisis a Veracruz, al gobernador que Peña Nieto le ha consentido todo, incluso poner en riesgo la gubernatura.

Twitter: @SalCamarena

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