Opinión

La maternidad en el arte

 
1
 

 

Maternidad en el arte. (El Financiero)

Las modificaciones a las formas de producción artística han sido vastas.

Incluso el hecho de que la investigación sea hoy día una propuesta de obra recurrente habla de esas transgresiones o ampliaciones a los modos de hacer. Aunque es cierto que el arte contemporáneo nos permite hablar de casi cualquier tema que ataña a la sociedad, también es cierto que hay algunos otros más relegados y a los que se les da menos importancia. Desde mi percepción la maternidad —embarazo, parto, postparto, lactancia y crianza— es uno de ellos, y al que quiero dedicar esta columna.

De la relación con la maternidad me pregunto, ¿por qué no existen más representaciones, a qué se debe que una experiencia humana tan vital, trascendental y transformadora no encuentre cabida en los cuerpos de obra de artistas (reconocidos)?

Audre Lorde se introducía a sí misma en público con las siguientes palabras: Soy afroamericana, feminista, lesbiana. Guerrera. Poeta, activista negra. Docente. Madre de dos hijos. Sobreviviente del cáncer.

En ámbitos laborales era importante para ella mencionar que aparte de ser profesionista, también era madre de dos hijos y había luchado y sobrevivido un cáncer. ¿Por qué? Porque esos datos la mostraban vulnerable en un entorno laboral, y a la vez abrían la posibilidad de problematizar uno de los temas centrales del capitalismo. La distribución injusta de los trabajos invisibles, domésticos, reproductivos, no remunerados, de los cuidados en nuestras sociedades. ¿Cuánto vale el trabajo de una madre que está dando a luz? ¿Cuánto sus cuidados? ¿Quién paga por ello?

Me vienen a la mente tres proyectos artísticos que toman y trabajan este tema desde diferentes perspectivas.

1. Informada por el feminismo y el psicoanálisis, Post-Partum Document es una pieza seminal de los años 70, en la cual la relación madre-hijo es abordada de manera innovadora; no sólo para la época. Cada una de las seis series, que ordenan la recopilación de los 139 documentos que conforman esta instalación, se centra en un momento del desarrollo lingüístico del niño, pero además, los acompaña la pregunta por la reciprocidad del proceso de socialización de los dos. La autora es la artista conceptual estadounidense Mary Kelly. El valor de esta obra multifacética y de largo aliento —1973 a 1979— reside en que documenta de manera comprometida uno de los puntos ciegos y sintomáticos del modernismo: la mujer como artista y madre.

2. Si miramos el panorama nacional, podemos encontrar al colectivo feminista Polvo de Gallina Negra, el primer grupo de arte feminista de México, integrado por las artistas Maris Bustamante y Mónica Mayer, quienes durante 10 años —de 1983 a 1993— llevaron a cabo sus performances y acciones frente a públicos variados, combinando crítica social y sentido del humor. En el marco de la intervención social de largo aliento llamada ¡MADRES!, el colectivo Polvo de Gallina Negra decidió que su primera acción debía de ser embarazarse al mismo tiempo. Otro de los performances de este proyecto fue aparecer en la televisión y convencer al conductor Guillermo Ochoa de disfrazarse de mujer embarazada y ser madre por un día, mientras que discutían acerca de la maternidad y arquetipos femeninos.

3. El tercer proyecto es un tríptico fotográfico conformado por las siguientes tres fotografías: Julie, Den Haag, Netherlands, February 29 1994; Tecla, Amsterdam, Netherlands May 16 1994; y Saskia, Harderwijk, Netherlands, March 16 1994. La autora es la fotógrafa holandesa Rineke Dijkstra, quien retrató a estas tres mujeres instantes después de dar a luz a sus criaturas en casa. Estos retratos que llevan como título el nombre de la madre, la fecha y el lugar son el registro de un momento único y de una experiencia particular. “Mi trabajo versa sobre la transición y la transformación de las personas”, dice la artista.

Pero mucho más allá de eso, esas imágenes nos permiten tomar conciencia de un abanico amplio de emociones a partir de aquello que se desprende de esas presencias. Los feminismos de hoy en día trabajan en reivindicar el carácter político y subversivo de la maternidad, y el embarazo y el parto como estadios sexuales en la vida de una mujer.

Por último, las mujeres capaces de hacer una carrera internacional como artistas y ser madres se cuentan con los dedos de una mano. ¿No será que así como está el mundo es imposible cumplir con estas dos exigencias? Sobre todo, porque en la mayoría de casos la forma en la que son repartidas las tareas del hogar se sigue asemejando a la de la generación de nuestros padres, es decir, sigue siendo la mujer la que cuida, procura y educa. ¿No será, además, que para formar parte del mainstream del arte contemporáneo una mujer tiene que dejar de hablar de ciertos temas? ¿Dejar de insistir en ellos? ¿Auto-censurarse?

Prestando palabras de Sara Ahmed, ¿dejar de ser una feminista aguafiestas? .

También te puede interesar:

Urge un incendio

Jeremy Deller en el MUAC

Resistencia en silencio