Opinión

La mala noticia, la crisis de CDMX es muy grave; la buena, hay salidas “futuribles”

 
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CDMX. (Cuartoscuro/Archivo)

El 17 de febrero apareció un alarmante artículo en el New York Times de Michael Kimmelman (17-2-17) advirtiendo que el cambio climático y otros graves problemas- particularmente la escasez de agua- de la Ciudad de México- están amenazando su futuro y empujando a una congestionada ciudad capital al colapso. Consideré que se quedaba corta la apreciación, si dábamos la debida importancia a los desafíos de la inseguridad, el tráfico el desempleo, la desigualdad, la corrupción y los problemas de gobierno.

Hoy me siento alentado por los esfuerzos y resultados de los trabajos realizados para una nueva Constitución (que no había valorado en sus avances y limitaciones), pero en particular porque este sábado pude constatar - a través de un magnifico Informe prospectivo sobre la CDMX-, que si bien los escenarios son catastrofistas para 2030 y 2050, si no hacemos nada por cambiar, también hay escenarios optimistas y escenarios razonablemente posibles de freno de la decadencia y de gradual superación de los desafíos, a condición de que empecemos a construir el futuro ya y que haya continuidad.

El Informe “Planeación Prospectiva para una Ciudad Creativa y del Conocimiento” discutido el sábado pasado en el Centro Tepoztlán Víctor Urquidi, fue presentado por sus autores: Mateo Lejarza, Secretario Ejecutivo de la Comisión de Ciudad Digital y del Conocimiento y responsable de formular políticas públicas para su implementación, y por Tomás Miklos, experto en temas de prospectiva y coordinador Técnico del estudio, asesorado por un grupo distinguido de expertos nacionales y algunos destacados extranjeros conocedores de los problemas urbanos nacionales y globales y con experiencia en imaginar y construir futuros posibles -no utópicos -, “futuribles” dirían los franceses.

El artículo aludido del NYT describe muy bien los grandes problemas de sequía creciente, escasez y mal aprovechamiento del agua y hundimiento de la ciudad, debidos al cambio climático, pero también a los problemas inherentes a su ubicación geográfica, a la desidia secular a viejos problemas, falta de planeación y deficiente administración de la CDMX. Alerta sobre un empeoramiento de los problemas por la inercia de las tendencias al tratamiento del gran problema del agua y del transporte público y privado y “la peor ubicación posible del nuevo aeropuerto internacional” y critica la trágica desconexión por razones políticas y económicas entre el Gobierno de la capital y el Gobierno Federal -“situación no exclusiva de México”-.

Por su parte, el informe Ciudad Creativa y del Conocimiento parte de la premisa de que, ante el proceso inercial de intensa descomposición que sufre la CDMX hay que poner en prioridad estratégica un conjunto de temas y políticas públicas novedosas y de largo aliento que impulsen una reconversión económica y social de la ciudad en las que el conocimiento, la ciencia y la tecnología cumplan un papel destacado y el gobierno asuma un compromiso de promover y orientar su desarrollo integral en el corto y largo plazo.

Se plantea un marco de planificación, en que los diversos sectores de la sociedad participen de manera efectiva en el diseño de las políticas públicas prioritarias y necesarias; contribuyan a su seguimiento y evaluación oportunamente y hagan las recomendaciones correctivas pertinentes como parte de un ecosistema integrado y colaborativo.

La Cuarta Revolución Industrial está frente a nosotros. Constituye un gran reto, pero también una oportunidad para nuestra Ciudad, si la entendemos desde un proyecto propio, a partir de sus grandes problemas y desafíos pero también de los grandes activos institucionales, recursos humanos, financieros que posee. Para ello hay que evitar el catastrofismo, y el determinismo tecnológico y social, así como las soluciones simplistas a desafíos tales como la inversión en infraestructura, la producción limpia, el empleo y los salarios remuneradores, la movilidad urbana e interurbana y el desarrollo sustentable e incluyente. Urgen grandes inversiones presupuestales, pero también imaginación y voluntad política para encontrar soluciones duraderas y compartidas.

De ahí la importancia de contribuir al diseño de un nuevo paradigma de productividad y competitividad urbana sostenible, pero al mismo tiempo- insistieron varios participantes en el foro, a crear una ciudad de la esperanza y de convivencia económica y social que sea más equitativa y realistamente viable, a través de la participación de todos los sectores y agentes políticos, económicos, sociales y culturales y no solo de los grandes intereses económicos y de poder político que dominan de manera cada vez más preocupante las grandes decisiones y se apropian y benefician preponderantemente de los recursos públicos que la Federación y el gobierno de la ciudad tienen a su alcance.

El informe identifica un conjunto de 36 variables sobre la cuales tienen que pilotearse la estrategia general de largo plazo y las políticas pública; entre otras, las relativas a la infraestructura, la educación, la producción científica y tecnológica, la conectividad digital ,la movilidad y el transporte público, la gestión del agua, la gestión territorial y espacial, la sustentabilidad ambiental, la cohesión social, la producción, el empleo y los salarios, la salud, la contaminación y el manejo de desechos, la pobreza y la desigualdad, la seguridad pública el estado de derecho y una eficaz gobernanza.

Los participantes identificaron algunas más como la auto- generación urbana de la energía necesaria por la vía solar y la conversión de desechos -esta última en planeación avanzada.

Insistieron también en la necesidad de atender la fragmentación espacial y social entre estratos contrastantes de clases medias y de sectores muy pobres y muy ricos, viviendo unos en grandes guetos de riqueza y privilegios y otros en entornos de pobreza y marginación extremas, en espacios y viviendas formales e informales, carentes de agua y otros servicios básicos y sin acceso a la educación de calidad, la conectividad, el transporte y la seguridad básica. Se destacó también el gran crecimiento horizontal del área conurbada metropolitana y la necesidad de una visión integrada y de políticas y acciones convergentes con las entidades federativas contiguas.

La crisis del país y de la CDMX es muy grave y obliga a acciones mayores, estructurales y urgentes. La reunión constituyó una oportunidad de deliberar con quienes participaron en el estudio y de plantear acciones complementarias que hagan posible iniciar un cambio de fondo y construir una ciudad creativa y del conocimiento, que sea sustentable, prospera, y segura para todos; una ciudad que ofrezca oportunidades de futuro armónico y servicios eficientes a las futuras generaciones y a una población con creciente longevidad.

Jorge Máttar, destacado mexicano, hasta hace poco Director del Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social de la ONU, describió bien el desafío y la urgencia del cambio en sus conclusiones sobre el Informe: ciudadanos y gobierno debemos actuar coordinadamente con una perspectiva de largo plazo; pero el largo plazo tiene que comenzar a construirse urgentemente hoy con metas, acciones y logros de inmediato, corto y mediano plazo.


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