Opinión

La mala narrativa de este gobierno

 
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Peña Nieto. (Cuartoscuro)

Las cosas buenas cuentan, pero si se cuentan mal, es como si no existieran.

Uno de los mayores déficit de este gobierno (en realidad de los últimos gobiernos) es que no ha logrado convencer a la ciudadanía de las cosas que se han hecho bien. Y a veces incluso muy bien.

Si hacemos caso a la mayoría de las encuestas, hay una aprobación de la gestión presidencial de apenas poco más de 20 por ciento, contra una desaprobación de más de 70 por ciento.

Si alguien llegara desde algún lejano país y viera los resultados, a través de los indicadores más usuales, seguramente no entendería estos porcentajes.

Veamos sólo unos cuantos indicadores.

Uno de los más obvios es el dato del empleo formal.

Se espera que cuando se presente el dato de agosto o a más tardar en septiembre, se tenga el registro de tres millones de empleos generados en este sexenio.

En el mismo periodo del sexenio del Calderón, los empleos generados fueron un millón 220 mil y en el periodo de Fox sólo 237 mil nuevos empleos.

Y luego dicen: “Claro, hay muchos nuevos empleos, pero son de bajos salarios”.

¿Qué le parece si comparamos el crecimiento de la masa salarial real en cada periodo? Con ellos se tomará en cuenta el número de empleos y el salario medio a precios constantes.

Entre el arranque del gobierno y el Quinto Informe, el crecimiento de la masa salarial real fue de 22.1 por ciento en el sexenio de Fox, de 20.5 por ciento en el de Calderón y de 25.0 por ciento en el de Peña.

No es gratuito el crecimiento del crédito o de las ventas en el mercado interno en los últimos años.

Pero, por ejemplo, este indicador tan relevante 'no se cuenta' y menos se entiende.

En algún momento de la actual administración pareciera haberse dado una capitulación y haberse resignado a simplemente bombardear a la población con mensajes como los que hoy vemos en los promocionales del Informe, en lugar de haber generado una controversia con los críticos para darle dimensión a los activos y pasivos del gobierno.

Tal vez el temor de que temas como la corrupción fueran exhibidos o de que el prejuicio de que la gente “compraría” más fácilmente los argumentos en contra del gobierno, determinó esa decisión.

Si la estrategia utilizada para la difusión del Informe presidencial es la que se utilizaría en la campaña del candidato del PRI a la presidencia de la República, ya puede usted anticipar un fracaso absoluto.

Esta semana se dio a conocer una reducción de un millón 900 mil personas en el número de pobres en México para el periodo que va de 2014 a 2016.

¿Y donde está el secretario de Desarrollo Social para hablar de ese resultado de los últimos dos años? Sólo por citar un ejemplo.

El presidente Peña llega al Quinto Informe de Gobierno con los menores índices de aprobación para un periodo semejante, desde que se registran encuestas.

Sin embargo, los datos duros nos dicen que el desempeño de muy diversas variables en este gobierno es mejor, o al menos no es peor, que en anteriores administraciones.

Si no se descifra y resuelve el tema del porqué hay este divorcio entre la realidad y la percepción, esta administración terminará con índices bajos de aprobación y el candidato del PRI –cualquiera que sea– no podrá remontar el tercer lugar en el que ahora se encuentra.

Twitter: @E_Q_

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