Opinión

La locomotora norteamericana

La locomotora ya va tendida. Se trata de la economía de Estados Unidos.

Mientras que las otras dos grandes zonas del mundo desarrollado (Europa y Japón) se debaten entre el estancamiento y la recesión, la economía norteamericana da signos claros de consolidar su recuperación.

Ayer se dio a conocer que el PIB creció a un ritmo de 3.5 por ciento durante el tercer trimestre del año.

Le recuerdo que la medición del PIB que hace el Buró de Análisis Económico del gobierno norteamericano, que es el que da a conocer estas cifras, es un poco diferente a la que hacemos en México.

De hecho, con cifras desestacionalizadas, el PIB de EU creció en el tercer trimestre 0.87 por ciento respecto a los tres meses previos, lo que a escala anual significa un ritmo de 3.48 por ciento.

Para hacer comparable esta cifra a las mediciones más tradicionales en México, observamos que –respecto al mismo periodo del año pasado– el ritmo de crecimiento fue de 2.34 por ciento.

Y, contando el promedio de los tres primeros trimestres, el crecimiento registrado es de 2.3 por ciento.

Las cifras reflejan que la tendencia es modesta pero firme a la recuperación.

El consenso de Bloomberg para octubre, basado en lo señalado por 92 analistas, es un crecimiento del PIB de EU este año es de 2.2 por ciento y de 3.0 por ciento para 2015.

Para México, sin duda son buenas noticias debido a la muy elevada interdependencia que existe entre las dos economías.

¿Por qué Estados Unidos sí se está recuperando mientras que otras naciones desarrolladas como las de Europa o Japón no lo están haciendo?

Hay dos factores a considerar. El primero es la combinación de políticas expansivas tanto de carácter monetario como fiscal que los norteamericanos sostuvieron prácticamente desde 2009.

Hay una inyección acumulada de liquidez de 4.5 billones (trillions) de dólares por parte de la Reserva Federal. Y además hay un gasto público que pasó de 34.8 por ciento del PIB en 2007 a un promedio de 38.5 por ciento entre 2008 y 2014. Es decir, en promedio, el gobierno gastó 3.7 puntos adicionales del PIB cada año desde el estallido de la crisis.

Pero las políticas fiscales y monetarias expansivas hubieran sido insuficientes si no hubiera existido una economía altamente flexible, es decir, con capacidad para deshacerse más o menos rápido de sus pasivos; con posibilidades de bajar costos derivados de contratos pensionarios muy onerosos; con un boom de generación de hidrocarburos que dio competitividad adicional a las industrias intensivas en energía, entre otros factores.

En México debemos aprovechar las ventajas que nos da la cercanía a EU de varias maneras.

La primera es acelerando los procesos que van a dar competitividad a la industria exportadora mexicana, como por ejemplo, la reducción de los costos de la energía eléctrica.

La segunda es generando políticas de creación de proveeduría a lo largo de la cadena exportadora, desde la directa (Tier1) hasta la más indirecta (Tier3) con objeto de que este jalón exportador pueda ser aprovechado por la industria mexicana.

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