Opinión

La libra es problema para Escocia independiente

Permítanme repetir, y posiblemente aclarar, algunos puntos de una columna reciente para el New York Times sobre el referéndum de Escocia del 18 de septiembre sobre el abandono del Reino Unido (nyti.ms/1BmyJth).

Declarar la independencia de Escocia significaría una gran desorganización para los acuerdos económicos y financieros existentes. Tal como lo dice Simon Wren Lewis, economista de Oxford, la preponderancia de la opinión económica profesional es que esta desorganización dejaría peor a Escocia, pero es un punto que podemos discutir. Sin embargo, ese no es el argumento que el movimiento independentista está planteando.

Lo que han estado diciendo a los votantes es que no habrá desorganización; en particular, que los escoceses podrían seguir usando la libra británica, y que esto no representaría ningún problema.

Es una afirmación impactante en este momento de la historia. Los economistas (empezando con mi finado colega y amigo Peter Kenen) desde hace mucho han sostenido que compartir una moneda sin integración fiscal es problemático; la creación del euro puso a prueba esa teoría. Y los resultados han sido mucho peores de lo que imaginaban hasta los críticos más severos del euro, con la Europa del euro registrando un peor desempeño en este punto que Europa occidental en la década de 1930.

Y una Escocia independiente que use la libra británica probablemente estaría aún peor. Europa de cierta forma se ha estabilizado recientemente gracias al apoyo de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, a los países deudores. Pero el Sr. Draghi puede hacerlo, en gran parte, porque responde a toda la Eurozona, no sólo a Alemania. Una Escocia independiente sería dependiente del favor del Banco de Inglaterra sin ninguna injerencia en sus políticas.

Twitter: @NYTimeskrugman