Opinión

La ‘letra chiquita’
del TLCAN

 
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Letras chiquitas. (Especial)

Hay documentos en los que ante todo se debe revisar la ‘letra chiquita’. El texto de 18 páginas publicado ayer por la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) es uno de ellos.

Por primera vez desde que Donald Trump comenzó a hablar de la renegociación del TLCAN, tenemos una lista amplia y detallada de los objetivos del gobierno norteamericano en esta negociación. Más allá de discursos y afirmaciones generales.

Lo que más llamó la atención tras conocerse el documento fue el objetivo que encabeza el listado: mejorar la balanza comercial de Estados Unidos (EU) y reducir el déficit que tiene con los países que forman el TLCAN (México y Canadá).

El año pasado el déficit comercial de México con EU fue de 70 mil 527 millones de dólares y con Canadá de 16 mil 276 millones; entre ambos, 11 por ciento de los 750 mil millones del déficit total.

El documento no fija ninguna cifra, ni un plazo, lo que es un alivio pues quitará presión a los negociadores.

Pero seguramente, tras la negociación, se pretendería que Trump pudiera presumir su logro. Perfecto, mientras no le meta mano a la sustancia, que es precisamente la 'letra chiquita' del extenso y denso documento presentado ayer.

Por ejemplo, es muy positivo que al hablar de objetivos en materia de productos industriales y agropecuarios se ponga como algo central el mantener el comercio libre de aranceles. Es muy relevante que haya quedado plasmado ese propósito.

Luego hay otros capítulos que ya se esperaban, como la inclusión de un capítulo completo de comercio electrónico, el fortalecimiento de los temas de propiedad intelectual o una revisión del tema de reglas de origen, por citar sólo algunos.

Sin embargo, la negociación estará lejos de ser un día de campo.

Los negociadores de Estados Unidos van a tratar de que el NAFTA 2.0, como ya le llaman algunos, ofrezca las máximas ventajas a Estados Unidos con el menor de los costos para ellos, lo que también van a buscar los negociadores de México y Canadá.

Hay detalles que serán muy interesantes y que tendrán que seguirse con lupa por la relevancia que tienen.

Se plantea, por ejemplo, que el nuevo acuerdo contenga un capítulo anticorrupción.

El objetivo explícito es criminalizar la corrupción de los funcionarios públicos. Nada de que sólo haya sanciones administrativas. Además, debe haber las suficientes herramientas para hacer efectivo el cumplimiento de la ley y la persecución de este delito.

Otro tema relevante es el capítulo laboral, en el que señalan que se requerirá a los integrantes del NAFTA que tengan leyes aceptables en materia de condiciones de trabajo, como en la fijación de salarios mínimos, jornadas de trabajo, y condiciones de seguridad y salud.

Un tema que va a sacar chispas es el relativo a la solución de controversias, en donde de plano se planea la eliminación del capítulo XIX del TLCAN, relativo a mecanismos de solución de controversias en antidumping y cuotas compensatorias. El gobierno de Trump quiere más autoridad de su propio Poder Judicial.

Otra más de las propuestas es asegurar que no haya manipulación del tipo de cambio para favorecer las exportaciones de algún país. Será muy interesante el mecanismo que se diseñe para evitarlo.

Por lo pronto, la propuesta fue bien recibida por los inversionistas. Veremos si ese es el tono que sigue en las próximas semanas.

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