Opinión

La lección priista de que "el que gana las da"

Luego del triunfo del PRI en las elecciones presidenciales de 2012, uno de los artífices del retorno priista a Los Pinos explicó en un restaurante de la Zona Rosa por qué habían perdido la gubernatura de Tabasco.

“¿Me permiten utilizar una expresión vulgar?”, dijo el operador, hoy alto funcionario, a unos periodistas. “Ahí perdimos porque un precandidato no quiso obedecer la regla de que ‘el que gana, las da’. Le dijimos, tienes todo para la candidatura, pero te están pidiendo que no pongas tú al líder de la bancada en el Congreso. No aceptó esa petición. No pudimos convencerlo de que el que gana, las da. Y pues el otro candidato no era tan bueno”.

Algo de eso ocurrió entre Jesús Ortega y Armando Ríos Piter. El segundo, que tenía todo para ser un buen candidato del Partido de la Revolución Democrática en las elecciones de junio en Guerrero, no aceptó la sugerencia del primero, y renunció a sentarse a negociar con un poderoso actor de ese proceso electoral local, Ángel Aguirre, cuyo hijo –por ejemplo– pretende ser candidato a la alcaldía de Acapulco.

Nadie puede asegurar que la negativa, denuncia incluida, de Ríos Piter a entrarle al juego condena al PRD a la derrota en Guerrero, pero sí habla de desajustes al interior de ese partido, donde Los Chuchos siguen sin recuperarse de la crisis surgida luego de la tragedia de Iguala.

En todo caso, en los próximos días veremos si el perredismo logra los equilibrios necesarios –que los ganadores abran juego a los perdedores– para que un malogrado reparto de las candidaturas del partido amarillo no termine por fortalecer a Morena u otros partidos.

En el terreno panista, por otra parte, la semana pasada ocurrió otro antiejemplo en el que el ganador se queda con todo. Al cerrar con rudeza innecesaria la puerta de una candidatura a Margarita Zavala, y al acaparar para los suyos las plazas privilegiadas de las listas de diputados plurinominales, Gustavo Madero habría cometido un costoso error.

¿Quiénes son los gallos panistas rumbo a 2018? Hoy sólo podría apuntarse como tales al propio Madero y a Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla. Con eso en perspectiva, el presidente de facto del Partido Acción Nacional debió haber abierto el juego de las candidaturas a grupos o personas que aunque es conocido que le regatean autoridad, no precisaban de más estímulos para decidirse a conformar un frente opositor con todo por ganar y sin nada qué perder.

En el mediano plazo, el resentimiento de esos desplazados contra el chihuahuense puede incluso ser utilizado por Moreno Valle, que podría sumarlos a su causa, en perjuicio de las aspiraciones de Madero.

Madero ya había demostrado que es capaz de borrar a los calderonistas y a otros grupos, así que esta demostración de fuerza resulta por demás innecesaria. No ha podido evitar la tentación de quedarse con todo. Con ello, se ha dado un balazo en el pie.

Y mientras eso pasa en los partidos que antes llamábamos oposición, el PRI parece que es el único que ha aprendido de las derrotas y de la importancia de mantener la unidad.

Hasta hoy, en las filas del tricolor no se puede hablar de mayores costos o ruido en los procesos en los que ya comenzó a saberse quién gana y quién pierde.

Alguien en Los Pinos está pendiente de que los ganadores no se queden con todo.

A partir de ayer, esta columna se publicará de lunes a viernes en el diario impreso. Gracias a EL FINANCIERO por la confianza.

Twitter: @SalCamarena