Opinión

La larga caída de la productividad

En este espacio le he comentado ampliamente, en varios artículos, acerca de la caída histórica tanto del salario mínimo real como de los salarios contractuales.

Sin embargo, en este tema no se puede obviar el comportamiento de la productividad.

Un análisis hecho por la Secretaría de Hacienda, con base en los datos del Inegi, estima que la productividad total de los factores cayó 23.8 por ciento entre el punto más alto que alcanzó, en 1980, hasta los disponibles más recientes, para 2010.

Para periodos subsiguientes sólo se tienen datos públicos sobre productividad laboral y no productividad total.

Como en el caso de los salarios, la caída de la productividad de la economía mexicana no ha sido constante a lo largo del tiempo.

Al igual que en el caso de los salarios, fue durante la etapa de la crisis financiera casi permanente que vivimos de 1981 a 1987, que se produjo el principal retroceso, que fue del orden de 26.8 por ciento.

Si analizamos su comportamiento por sexenios, como lo hicimos ayer en el caso del salario mínimo, nos encontramos que en el caso del periodo de López Portillo (que incluyó crecimiento en la primera mitad del sexenio), hubo un aumento acumulado de 1.4 por ciento.

En el De la Madrid, que incluyó la era de la hiperinflación, el retroceso fue de 23.9 por ciento.

En el de Salinas se revirtió la tendencia y hubo un alza de 4.7 por ciento. Sin embargo, los niveles absolutos quedaron muy por debajo de los que había un sexenio antes.

La tendencia alcista se mantuvo en el sexenio de Zedillo, con un crecimiento de 5.1 por ciento.

En el de Fox prácticamente estuvo plana, con un marginal crecimiento de 0.5 por ciento.

Finalmente, el dato más reciente para el que se puede elaborar el cálculo marca una caída de 5.3 por ciento, hasta la mitad del gobierno de Calderón. Para la segunda mitad del gobierno de Calderón sólo se puede calcular la productividad laboral y no la de todos los factores, y en este caso se detecta un crecimiento de 5.6 por ciento en la segunda parte del fin sexenio. El saldo es casi tablas.

¿Por qué no crece la productividad de la economía como sí lo hizo antes de 1980?

Entre 1950 y 1980 hubo un crecimiento sostenido de 2.7 por ciento al año.

Este resultado es producto de tres fenómenos relevantes que sucedieron al mismo tiempo.

1.- Un incremento sistemático de la inversión física, privada y pública. Entre 1960 y 1980 la inversión bruta fija total en México creció en 8.1 por ciento promedio anual en términos reales. Esto significa que se construyó infraestructura, planta física, y demás elementos que propiciaron este espectacular crecimiento por décadas.

2.- El segundo ingrediente fue el aumento de la educación. El promedio de escolaridad en México subió rápidamente desde 1950 y hasta 1980, lo que mejoró sensiblemente las capacidades productivas de la sociedad.

3.- Un acelerado proceso de urbanización y un tránsito de las actividades primarias a las secundarias y terciarias. En particular, la migración a las ciudades condujo que más personas se ocuparan en las industrias, que eran actividades mucho más productivas.

Seguiremos con el tema.

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