Opinión

La inversión es básica para crecer, pero
vuelve a caer

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construcción sector constructor (Bloomberg/Archivo)

La inversión es la variable más importante que explica el crecimiento de las distintas economías pero en México vuelve a bajar, en esta ocasión en 3.8 por ciento en febrero en comparación con el mes inmediato anterior. Si la comparación se realiza con el mismo mes, pero de 2014, se tiene un pequeño aumento de sólo 1.3 por ciento en el año.

Los datos nos confirman que las naciones que tienen más de 30 por ciento del PIB como ahorro interno y lo canalizan a la inversión, logran tasas de crecimiento de sus economías superiores a 5.0 por ciento al año; aquellas que invierten alrededor de 20 por ciento del PIB, como lo hace México, se deben de conformar con un crecimiento mediocre entre 2.0 y 3.0 por ciento en el mejor de los casos y, finalmente, aquellas que no llegan ni siquiera a este porcentaje de inversión tienen a sus economías estancadas, lo que significa niveles de vida decrecientes para sus poblaciones.

Cuando se habla de inversión o de Inversión Fija Bruta se refiere al incremento en los bienes de capital, sean éstos de origen nacional y extranjero, así como a la construcción tanto la residencial como no residencial. La inversión se entiende como la creación de bienes que permitirán la producción de bienes y servicios adicionales en el futuro. La inversión la pueden realizar tanto las empresas y los particulares como los distintos niveles de gobierno.

Todavía es frecuente escuchar el debate sobre si es mejor la inversión que realiza el sector privado o el público. En realidad los dos tipos de inversión deben de ser complementarios para obtener el mayor beneficio. Los gobiernos tienen instrumentos que les permiten realizar inversiones en donde los particulares no pueden hacerlas, además de que estos últimos no siempre tienen la capacidad para cobrarles a los beneficiarios de las mismas, como son en los casos en donde hay externalidades positivas.

Esto es cuando la inversión beneficia a todos, pero es imposible que los particulares puedan cobrar para llevarla a cabo, cosa que los gobiernos sí pueden hacer por medio del cobro de impuestos. Entre éstos están la educación a ciertos niveles y regiones, la salud pública, así como investigación no especializada, el alumbrado público, el agua potable y el drenaje, la construcción de carreteras y en general de la infraestructura pública, la seguridad pública y otros muchos más.

Cuando en estos sectores se realiza inversión pública puede prosperar la inversión privada. Por ejemplo, se desarrollan áreas de las ciudades donde los gobiernos hicieron urbanización previa o se instalan fábricas en donde hay personal y trabajadores educados y capacitados. Para que prospere la inversión privada y se logren mayores niveles de vida para la población, los distintos gobiernos tratan de crear condiciones que la faciliten, como son el tener un entorno donde se respeten los contratos y el Estado de derecho, una legislación de bajos impuestos para la inversión y la reinversión de utilidades, bajas tasas de inflación y de tasas de interés y otros aspectos adicionales.

Para que México pueda crecer a tasas superiores a 5.0 por ciento al año necesita aumentar la inversión en 50 por ciento, es decir que llegue a niveles de la tercera parte del PIB, o sea diez puntos adicionales del PIB. Esto, en términos de pesos, equivale a una inversión adicional de 1.7 millones de millones de pesos más cada año. Para lograrlo se necesita un esfuerzo extraordinario de todos los sectores y en todas las áreas y no parece que vamos en la dirección correcta para lograrlo. Además, no existe consciencia de esto en el entorno político, ya que la mayoría de los candidatos que están en campaña política sólo prometen servicios, bienes y empleos a los electores, pero no indican cómo van a conseguir más inversión para que esto sea posible.

* El autor es economista.

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