Opinión

La inutilidad de subir el salario mínimo

 
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Cartera con billetes.

Este mes habrá un aumento significativo al salario mínimo.

El gobierno peñista está por realizar una medida ilusoria e inútil cediendo ante una presión, no económica, sino política.

La continua cantaleta del jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, rinde frutos (es un decir). El incremento será el primero fuera de calendario en un periodo de baja inflación en la historia del país. Y no servirá absolutamente de nada.

Decir eso parece tan cruel como falso. ¿Cómo no estar a favor de aumentar el ingreso de millones de personas? La más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, correspondiente al primer trimestre de 2016, indica que 7.9 millones declararon percibir un ingreso máximo equivalente a un salario mínimo (73.04 pesos diarios). Mancera hablaba hace un año de siete millones, ya puede subir la cifra a ocho.

¿Cómo puede decirse que un generoso aumento al mínimo no servirá?

De entrada, porque alrededor de 4.5 millones de ese total son trabajadores por cuenta propia. Se antoja complicado que puedan 'subirse' el sueldo a sí mismos. Quedan 3.4 millones.

Pero aproximadamente 2.3 millones de ellos reciben a cambio de su trabajo no un salario, sino pagos como comisiones u honorarios. Quedan 1.1 millones.

Más de la mitad trabaja en la informalidad o sea que no les impactan directamente los aumentos por decreto.

El residuo es alrededor de medio millón de personas.

Pero el IMSS tenía registradas en abril, ganando hasta un salario mínimo, exactamente a nueve mil 587 trabajadores, sólo 0.1 por ciento de los que declararon percibir como máximo el equivalente a ese salario. Y podría suponerse que algunos están registrados ganando esa cantidad, pero recibiendo más por fuera.

El artífice político de este inútil aumento, Alfonso Navarrete Prida, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), ha sido enfático: se hará todo lo posible para que el incremento sea sólo para aquellos trabajadores formales que ganan un salario mínimo. Nada más: no debe 'contagiarse' a otros trabajadores o contratos colectivos.

La STPS está, de hecho, presionando para que no haya ningún desborde salarial. Esto porque puede traer presiones inflacionarias.

Precisamente por eso el mínimo no se ha aumentado de manera importante por años.

La paradoja final de la inutilidad sería si el aumento que se decrete sea de alrededor de 17 pesos (esto es, 23 por ciento). Ello llevaría el salario mínimo por arriba de la línea de bienestar del Coneval y, de un plumazo, se sacaría formalmente de la pobreza a alrededor de nueve millones de personas, esto es, poco menos que una quinta parte del total de pobres en el país. Un logro descomunal cuando el aumento salarial sólo impactaría a menos de 10 mil individuos. Esto es, un juego de ilusionismo puro.

Pero, pequeño detalle, si Navarrete Prida no logra controlar el efecto contagio del aumento, la consecuencia sería un impacto inflacionario y probablemente un incremento en las tasas de interés por parte del Banco de México. Así, se trataría no sólo de una medida por completo inútil, sino potencialmente negativa para la economía.

Twitter: @econokafka

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