Opinión

La insaciable necesidad de deuda por parte de Pemex

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pemex (Reuters)

Mientras el gobierno federal anuncia medidas de austeridad y un primer recorte al gasto del sector público, con el fin de ir ajustando a la baja el monto del gasto en anticipación a la debacle de los ingresos públicos prevista para 2016, la empresa productiva del Estado, Pemex, continúa endeudándose de acuerdo a su programa autorizado, pero desafortunadamente en condiciones poco transparentes para la población en general.

Hay que recordar que el pasado 15 de enero de este año, Pemex colocó tres bonos por un total de seis mil millones de dólares (mmdd), lo que constituyó la emisión de deuda más grande en la historia de México, según dijo la misma paraestatal. Este endeudamiento se contrató en tres tramos: 1.5 mmdd con vencimiento en julio de 2020; 1.5 mmdd con vencimiento en enero de 2026 y tres mmdd con vencimiento en enero de 2046.

Llamó poderosamente la atención el hecho de que apenas 15 días después del anuncio de esta emisión histórica de deuda, salió el Secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a anunciar sendos recortes al gasto público por un total de 124.3 mil millones de pesos, de los cuales 62 mmdp corresponden a Pemex.

Seis días después del anuncio del recorte al gasto público, el 5 de febrero se nos informó de una nueva colocación, pero ahora de certificados bursátiles por un monto de 24.3 miles de millones de pesos (mmdp). De acuerdo a la nota de EL FINANCIERO en la que se daba cuenta de esta emisión, la oferta consistió en tres reaperturas a las emisiones con claves de pizarra PEMEX 14, a tasa flotante y vencimiento en 2020; PEMEX 14-2, a tasa fija y vencimiento en 2026, y la PEMEX 14U, con vencimiento en 2026.

Pemex informó que el monto colocado fue dividido en tres tramos, que fueron 4.3 mmdp en tasa flotante de TIIE más 25 puntos base; 17 mmdp a tasa fija con rendimiento de 7.50 por ciento (de este monto nueve mmdp fueron asignados a inversionistas internacionales); y 2.987 mmdp, equivalentes a 565 millones en Unidades de Inversión (Udi) a una tasa de 3.57 por ciento.

Como se puede apreciar, la colocación con tasa de interés fija no resultó nada barata, y por otro lado, hay una parte de la deuda que conlleva el riesgo asociado al alza en las tasas de interés, algo que sin duda comenzará a suceder entre 2015 y 2017. Aunado a lo anterior, la parte de la colocación vinculada a Udi implica una tasa nominal anual entre 7.0 y 7.5 por ciento en el entendido de que la inflación del país continúe fluctuando entre 3.5 y 4.0 por ciento como lo ha venido haciendo. Como referencia se debe señalar que actualmente la tasa del bono mexicano M10 es de 4.0902 por ciento, mientras que la del bono M20 es de 5.62 por ciento (fuente http://www.bancobase.com/en/money-market.html). Al momento de escribir estas líneas la TIIE a plazo de 28 días se ubica en 3.2925 por ciento.

Así pues, tenemos que Petróleos Mexicanos adquirió deuda en los primeros 36 días del año por un monto superior a los 110 mil millones de pesos, monto muy superior a los 62 mmdp anunciados el pasado viernes 30 de enero como la parte del recorte al gasto de Pemex.

¿Aquí terminará la colocación de deuda por parte de Pemex este año? La respuesta es no, ya que de acuerdo con expertos del medio financiero, por sí sola la reapertura de las emisiones de certificados bursátiles ya mencionadas representa sólo 12.6 por ciento de los 277.5 mmdp que la empresa tiene proyectado emitir durante el presente año. Y aunado a esto, tenemos que además de estas emisiones, según informes de especialistas de Banorte-Ixe, Pemex cuenta con un programa autorizado de corto plazo a dos años por 100 mmdp.

¿Es esto lo mejor para Pemex? Puede haber múltiples respuestas a esto, pero sin duda llama la atención que en un contexto en el que los precios del petróleo han caído más de 60 por ciento, la empresa decida endeudarse como si nada hubiera cambiado desde que se elaboró su presupuesto el año pasado a la fecha.

Así pues, no queda más que preguntarse si en realidad el recorte al gasto de Pemex que fue anunciado el 30 de enero, más bien de lo que se trata es simplemente de que van a contratar un poquito de menos deuda. Y de ser cierto esto, entonces el anunciar el recorte al gasto por 62 mmdp fue una vil tomada de pelo para el mexicano que no se mete a fondo a analizar las cifras.

Aunado a todo lo anterior, otro punto que llama la atención es que ni Pemex, ni la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en ningún momento han dado una explicación del monto de la ganancia (utilidad) que ahora en día le deja a Pemex el negocio de importar gasolina a aproximadamente 6.20 pesos por litro para revenderla en México a 13.57 pesos por litro, en el caso de la Magna, e importarla en 7.50 pesos por litro y revenderla en 14.38 pesos por litro, en el caso de la Premium.

En este contexto es importante recordar que hasta hace todavía un par de años el gobierno federal no se cansaba de decirnos que nos subsidiaba con más de 50 mmdp la gasolina en México, pero ahora con la nueva realidad petrolera esto ha cambiado y, de acuerdo con cálculos hechos por quien escribe, de mantenerse los precios internacionales del petróleo y el costo de la gasolina en México, Pemex estaría generando utilidades por al menos 151 mmdp este año (esta es una cifra conservadora).

Entonces no nos explicamos cómo es que si ahora Pemex pasó de subsidiar la gasolina en un monto anual de unos 50 mmdp a tener una ganancia de al menos 151 mmdp, tenga necesidad de contratar deuda por más de 110 mmdp, siendo que además recorto su gasto en 62 mmdp.

Sin duda Pemex tiene mucho que explicar, ojalá que los legisladores de oposición llamen a cuentas tanto al Secretario de Energía como al director general de Pemex, con el fin de que explique lo que está sucediendo con sus finanzas, sus planes de endeudamiento reales, y que además se nos diga cuantos millones de pesos diarios ganan con el negocio de la gasolina a costa del consumidor mexicano.

También es necesario que se nos diga cuánto dinero le transfiere la paraestatal a su sindicato. Si el gobierno federal tiene la intención de emprender una lucha anticorrupción, que comience con auditar las cuentas y bienes del líder Carlos Romero Deschamps, personaje obscuro de la política nacional.

Los mexicanos necesitamos saber qué sucede con la principal empresa del país, requerimos conocer cómo sorteará su actual crisis de ingresos y hasta dónde seguirá incrementando la deuda del sector público mexicano y a qué costo.

El autor es director general GAEAP.

Correo: alejando@gaeap.com - www.gaeap.com

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