Opinión

La importancia de llamarse David

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David Razú (Tomada de Twitter)

Conocí a David Razú en una cena, hace cosa de cinco años, en un departamento de su propiedad en la calle Amsterdam, en la Condesa, que como todo mundo sabe es uno de los barrios emblemáticos de la delegación Cuauhtémoc. Hace dos años fui a una fiesta para David en su nuevo domicilio, una casa, también en la Condesa. En esta era de políticos con casas polémicas, aclaro que ambos inmuebles me parecieron perfectamente al alcance de Razú, perfectamente clasemedieros, pues.

En los últimos tres años, David ha trabajado en y para la delegación Miguel Hidalgo. Pero es habitante, qué duda cabe, de la Cuauhtémoc. Sería una reverenda tontería que se le impidiera competir por la jefatura delegacional en Miguel Hidalgo por el simple hecho de ser alguien que dormía y amanecía, que se jugó su patrimonio, en otra demarcación.

En parte por eso es toda una aberración lo que el PRD, con la mano escondida y con la mano visible, y con la complicidad de Razú, está intentando hacer a Xóchitl Gálvez, a quien se pretende bloquear de la competencia por la delegación Miguel Hidalgo.

Gálvez, ya se sabe, nació en Hidalgo, estado en donde se empadronó para votar. Y en el que ha competido por la gubernatura. Nació allá, pero vive hace 17 años en la delegación que lleva el nombre del Padre de la Patria.

¿Está incapacitada Xóchitl para competir en la delegación del Chapulín (el emblema delegacional, no el exdelegado Romo)? Mi opinión es que eso debieran decidirlo los electores en las urnas, no autoridades electorales que poco han hecho por acreditarse como imparciales o siquiera profesionales.

El ingreso de Xóchitl a la competencia, lo publiqué aquí, hizo que el panorama electoral en la Miguel Hidalgo mejorara. Por entonces, no había llegado a la boleta Laura Ballesteros, quien, en idéntico sentido que Gálvez, hará más interesante aún la elección. Ya quisieran varias delegaciones el cuadro que competirá en esta demarcación.

David Razú es el incumbent, el candidato que representa el statu quo. Eso supone ventajas (cosechará el clientelismo que el PRD, su partido, ha fomentado durante años), pero el formar parte del grupo que detenta el poder en la delegación le acarreará también retos, y no menores.

El principal legado negativo de la dupla Romo-Razú es el desorden que permitieron en cuanto a licencias para inmuebles, restaurantes y bares en Polanco. Digo desorden porque es evidente. No digo corrupción porque aunque es muy probable que haya habido (el delegado Romo no habría permitido que ocurriera esto sin tener una ganancia en ello), no se puede probar ese hecho.

Con todo, Razú tendrá la oportunidad de explicar qué pasó en la delegación (en Polanco, en Masaryk, en Reforma Social y en otras emproblemadas colonias) y por qué deberíamos de votar por él a pesar de ser parte del gobierno que permitió eso.

Para eso son las campañas. Los que quieren repetir deben explicar el pasado y ser convincentes con respecto al futuro. Los que quieren estrenar, por su parte, van a proponer un cambio pero deben convencer de que lo harán mejor que los que están. Punto.

En el caso del incumbent importa mucho el cómo gane. Si es venciendo a contrincantes de peso, su legitimidad será mayor.

Para alguien como Razú, que tiene en su haber un protagonismo en la ley de matrimonio homosexual, que confirmó al DF como un lugar de avanzada mundial, vérselas en los debates con Xóchitl, et al, debería ser un aliciente.

Lo sería para cualquiera, supongo, que lleve orgullosamente el nombre de David.

Twitter: @SalCamarena

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