Opinión

La hora de 'los chicos de Renato'


  

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Renato Sales (Cuartoscuro)

Por tercera ocasión en el sexenio, la Policía Federal se halla en el ojo del huracán por la presunta violación de protocolos policiacos y el uso desmedido de fuerza letal por parte de sus agentes. Tras Tanhuato y Apatzingán, viene Nochixtlán y otra vez parece que alguien, un mando, un oficial, un policía de a pie, perdió el control de una situación de por sí volátil.

Por eso, la instrucción que se lanzó desde Los Pinos la noche del domingo fue fulminante: se tiene que investigar y procesar a quien disparó primero en Oaxaca. ¿Fueron los policías federales o los estatales? ¿Fue una célula guerrillera? ¿Se trató de pistoleros de un cacique local? La duda arde y tiene el potencial de generarle al gobierno federal un desastre político equiparable, quizá, sólo con el suscitado por el caso Ayotzinapa.

La tarea de dilucidar y asignar responsabilidades sobre quién mató a 11 personas –algunas con tiros precisos a la cabeza– recaerá sobre María Saucedo López, titular de la recién fortalecida Unidad de Asuntos Internos de la Policía Federal. López, una abogada tabasqueña que tiene fama de dura e incorruptible y que no pertenece al equipo del muy cuestionado comisario Enrique Galindo, llega a la investigación libre de manos: responde únicamente al comisionado Nacional de Seguridad Renato Sales, con quien Galindo sostiene una ácida relación desde hace tiempo.

Es decir, si la dejan, López tiene las herramientas para ir hasta el fondo de lo que ocurrió el domingo. En la tarea de peinar pruebas de balística, autopsias, videos y testimonios no estará sola. Para llevar las pesquisas –que incluirán interrogatorios a los oficiales que estuvieron en campo el domingo pasado– le apoyará una treintena de agentes 'de extrema confianza', entrenados con fondos de la Iniciativa Mérida por el FBI con la idea de limpiar la casa desde adentro, como lo hacen en Estados Unidos unidades similares, dedicadas a cazar policías corruptos.

Como es obvio de suponer, el trabajo de esta unidad es considerado de alto riesgo ante el potencial de represalias por parte de policías descontentos. Tanto, que las identidades de sus miembros son manejadas por el gobierno federal como un secreto de Estado. No existen registros públicos de sus nombres en ninguna base de datos y en el Portal de Obligaciones de Transparencia sus puestos aparecen sólo como “información reservada”.

Pero si nadie conoce sus identidades en lo particular, en lo general tienen ya fama. En la CNS les llaman 'los chicos de Renato', un grupo de policías que tienen, como mínimo, licenciatura y hasta estudios de maestría. Además de leales a Sales, se les considera 'incorruptibles', parte de una nueva generación que viene empujando fuerte y en cuya formación, Washington ha llevado la mano.

Los chicos, muchos de los cuales se graduaron de la Academia de Policía Federal apenas en mayo pasado, tienen ya su prueba de fuego: la nada sencilla tarea de investigar si federales abrieron fuego contra maestros y simpatizantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación con rifles de asalto, algunos de ellos con miras telescópicas.

Las fotografías y la narrativa predominante de lo ocurrido el domingo parecen apuntar en esa dirección. Al menos eso es lo que muestran las imágenes captadas por las agencias AP, Xinhua y Cuartoscuro, que lograron capturar el momento preciso en que un gendarme apunta hacia la muchedumbre con un AR-15. La pésima estrategia de comunicación de la Policía Federal –que salió a desmentir la veracidad de las fotografías— no abonó a su causa.

Galindo sostiene una versión contraria y recalca que se trató de una emboscada “de dos mil personas”. Si así fue, no se entiende por qué no hubo más bajas por parte de la Policía Federal. En vez de algunos heridos, estaríamos hablando de una masacre equiparable sólo a las que vivía la corporación policiaca en los peores momentos de la guerra contra el narco. Por eso, la importancia y el peso de la investigación que tiene en sus manos la unidad de Asuntos Internos. Para despejar dudas y deslindar responsabilidades. Para que la muerte de al menos 11 personas no quede impune.

Asuntos infiernos, como se conoce a los chicos de Sales por el poco popular trabajo que realizan, entran a escena.

Twitter: @vhmichel