Opinión

La Historia detrás de FICREA

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Ficrea

Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social, A.C.

Para el México de los años noventa, sin regulación financiera, los fraudes al pequeño ahorrador eran un asunto frecuente, aún hoy con regulación siguen siendo frecuentes en zonas apartadas. El caso más impactante en 1999 fue la SAP El Arbolito que defraudó mil 800 millones de pesos a 42 mil ahorradores en cinco Estados; después vino el caso de las Cooperatuvas JOV (de un solo dueño). Con esos fraudes el descrédito al sector de ahorro y crédito popular fue inmenso, reflejado en la notoria caída de la captación en más de 10 mil millones de pesos de la época.

En este marco fue discutida y aprobada la Ley de Ahorro y Crédito Popular (LACP) en el año 2001; con el empuje de cientos de instituciones en el sector de finanzas populares (Cajas populares, cooperativas, uniones de crédito, microfinancieras) que exigían orden en el mercado. La composición del Sector Ahorro y Crédito Popular en los noventa, tenía una fuerte presencia de personas y organizaciones sin fines de lucro. Buscaban reconocimiento a un sector y a una actividad dirigida a los sectores sociales más vulnerables del país. La LACP reconocía a personas y organizaciones que tenían una fuerte motivación y compromiso social, abrio un espacio para ordenar el mercado de finanzas populares y emergio el Sector Ahorro y Crédito Populasr y Cooperativo (SACPyC); pero las 8 reformas a la LACP y sobre todo la Reforma Financiera del 2013, abrieron la puerta al exceso de lucro de sociedades anónimas. El interés social (millones de pobres ahorradores) en manos de sociedades privadas con excesivo apetito de lucro. ¿Es eso coherente en economía y finanzas?

Ciertamente, con trece años, la regulación generó una importante expansión del sector: 8.13 millones de ahorradores, 183 instituciones autorizadas, 2 mil 913 sucursales y 115 mil 837 millones de pesos en activos . Pero en el camino algo se perdió y crea una sombra de riesgo latente que debe solucionada. Eso que en mi opinión explica la aparición del fraude en FICREA: el abandono del enfoque social y de la ética en las finanzas populares. Dueños mayoritarios en los Bancos, pero no es coherente en finanzas populares.

El mundo desarrollado ha limitado, prohibido y hasta creado un marco legal especial a instituciones dedicadas al ahorro y crédito popular: Bancos públicos (de municipalidades) en Alemania, Fundaciones en España, Instituciones filantrópicas privadas de interés público (Francia); además de los sectores cooperativos y sociales privados de auto-organización en más de 180 países. Pero ninguno de ellos tiene “dueños mayoritarios” en su propiedad y menos en su administración. En países europeos, la ética y la protección al pequeño ahorrador se traducen en controles y límites en donde además de lo anterior, no se puede invertir el ahorro captado en fondos riesgosos o bursátiles, mucho menos concentrar la cartera de crédito en una sola empresa o cliente, no hay cabida para la especulación financiera y en ningún caso se autorizan créditos a socios o parientes de la Sociedad.

El fraude de Rafael Olvera Amezcua, accionista mayoritario de la Sociedad Financiera Popular “FICREA”, estimado en 7 mil millones de pesos (3.8 veces lo ocurrido con El Arbolito), nunca se habría dado con la LACP del 2001, que sólo permitía detentar el 1% a pesonas fisicas y el 3% a personas morales. En el 2015; a pesar del sofisticado sistema de supervisión y regulación hay posibilidades de contubernios y corrupción que afecta el interés público y pone en riesgo el futuro del SACPyC. Aunque falta aclarar las responsabilidades de varios niveles institucionales y privados ya es posible rastrear el origen más estructural del Fraude, para resolverlo y cambiar las leyes. Otro caso emblemático fue el de lavado de dinero no aclarado en el caso de la sofipo LIBERTAD. Dos fenómenos de la más alta sofisticación en el modus operandi. Ambos por la acción criminal de “dueños mayoritarios”.

Como su nombre lo indica (SACPYC) es un sector dirigido a la inclusión financiera de población en condiciones de pobreza, vulnerabilidad, que vive en zonas de alta y muy alta marginación, trabajadores eventuales de la ciudad y del campo que no tienen ingresos fijos y por lo tanto, no son atractivos para ser bancarizados por instituciones comerciales. Así como la población meta es muy específica, las instituciones que las atienden también tienen un perfil en donde además de la provisión de un servicio de interés público, cumplen una misión o tienen un enfoque social, adaptan sus productos y metodologías a los pequeños ahorradores y prestatarios.

Una nota importante: si bien habia unos 4 mil pequeños ahorradores, en FICREA el perfil de clientes no corresponde a lo que es “popular” en México. Sus clientes son no convencionales, el tamaño de FICREA ya era inusual: captaba ahorro de grandes inversionistas, tan sólo el Tribunal del Poder Judicial del DF tenía inversiones por 120 millones de pesos y junto con el tribunal, diez entidades federativas más se suman a la lista de defraudados, en tanto que, en el verdadero sector popular, el ahorro promedio es de 8 mil pesos !!

Claramente FICREA, al igual que muchas otras instituciones con el mismo perfil no pueden compatibilizar el enfoque social de las finanzas, con el ánimo de lucro y especulación financiera. Por este motivo es necesario regresar a los fundamentos y modificar lo que en la legislación actual no respete el espíritu de las finanzas populares.

Datos de la CNBV al mes de septiembre de 2014. www.cnbv.gob.mx

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