Opinión

La gran oportunidad que estamos dejando pasar

12 diciembre 2016 5:0
 
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industrias

A pesar de que el peso mexicano ha sido una de las monedas más golpeadas en el último año, las empresas mexicanas no han podido capitalizar esta situación de manera que mejore el saldo de la balanza comercial y que esto se traduzca en un mayor crecimiento de la producción y empleo nacionales.

Si bien las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) muestran que en el comparativo de octubre de 2015 al mismo mes de 2016 el número total de trabajadores aumentó en 742.486 miles de trabajadores (nivel similar al incremento de 743.241 miles observado entre octubre de 2014 y el mismo mes de 2015), ya salió el Secretario del Trabajo a confirmar algo que desde este especio habíamos dicho en varias ocasiones, y es el 40% de los nuevos empleos registrados en el IMSS en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto no son nuevos empleos sino formalización de empleos ya existentes.

Esto implica que en el último año solo se han creado unos 445 mil empleos formales nuevos, lo cual es una cifra extremadamente baja si tomamos en consideración que México tiene una población económicamente activa de 54.226 millones de personas al tercer trimestre de 2016.

Con esto en mente, ahora procedo a hacer un recuento de lo que ha pasado en México con el tipo de cambio y cuál ha sido la evolución de nuestro comercio exterior.

De acuerdo con cifras del Pacific Exchange Rate Service, un dólar en su cotización interbancaria costaba 15.871 pesos en 2015, mientras que en lo que va de 2016 cuesta 18.68 pesos, lo que representa una depreciación del peso del 15.0%, pero no obstante esta situación no hemos visto que repunten las exportaciones, mientras que nuestras importaciones apenas han disminuido, por lo que la sustitución de importaciones ha sido en el mejor de los casos marginal.

De acuerdo con cifras del INEGI, en el comparativo de los primeros nueve meses de este año respecto a los mismos meses de 2015, las exportaciones de México pasaron de 284.328 miles de millones de dólares (mmdd) a 273.638 mmdd, lo que representa una disminución de 3.8%. Esto fue producto principalmente de una caída de 3.3% en las exportaciones que tienen como destino Estados Unidos, ya que éstas representan en 2016 el 81.1% del total vendido por México al exterior.

Sin embargo, llama la atención que en el mismo periodo las exportaciones de México a los países del continente asiático crecieron en 3.5% al pasar de 12.064 mmdd en los primeros nueve meses de 2015 a 12.484 mmdd en los mismos meses de 2016. Y dentro de la región asiática, es importante mencionar que nuestras ventas a China cayeron 1.3% al pasar de 3.655 mmdd a 3.607 mmdd en el periodo antes mencionado. El crecimiento de las exportaciones a las naciones asiáticas no han tenido mayor repercusión porque éstas representan apenas el 4.6% del total, mientras que las que tienen como destino a China significan apenas el 1.3 por ciento.

En cuanto a las importaciones totales de México, éstas muestran una caída de 3.1% en el comparativo de los primeros nueve meses de 2016 respecto a los mismos meses de 2015, ya que estas pasaron de 295.152 mmdd a 286.101 mmdd. Este comportamiento se explica en parte porque las importaciones provenientes de Estados Unidos disminuyeron 5.7% en el periodo en cuestión al pasar de 140.388 mmdd a 132.319 mmdd, con lo que las importaciones originarias de nuestro vecino del norte representan el 46.2% del total comprado por nuestro país.

Es importante mencionar que las importaciones provenientes de las naciones asiáticas aumentaron en 0.8% en el periodo mencionado al pasar de 100.124 mmdd a 100.962 mmdd, por lo que las importaciones provenientes de esta región del mundo representan ya el 35.3% del total. Finalmente, las importaciones con origen China siguen aumentando, y pasaron de 51.529 mmdd en los primeros nueve meses de 2015 a 51.642 mmdd en los primeros nueve meses de 2016, por lo que éstas suman ya el 18.1% del total comprado por México al resto del mundo.

Derivado de lo anterior, tenemos que nuestro saldo total de la balanza comercial pasó de un déficit de 10.824 mmdd en los primeros nueve meses de 2015 a un déficit de 12.463 mmdd en los mismos meses de 2016, lo que representa un aumento de 15.1%. Por su parte, nuestra balanza comercial con Estados Unidos mejoró ligeramente al pasar de un superávit de 89.182 mmdd en los primeros meses de 2015 a uno de 89.660 mmdd en los mismos meses de 2016. De manera paralela, nuestra balanza comercial con las naciones asiáticas se vio deteriorada al pasar de un déficit de 88.059 mmdd a uno de 88.478 mmdd, lo que representa un incremento de 0.5%. Finalmente, nuestra balanza comercial con China también se vio afectada negativamente ya que pasó de un déficit de 47.874 mmdd en los primeros nueve meses de 2015 a uno de 48.034 mmdd en los mismos meses de 2016, lo que representa un deterioro de 0.3 por ciento.

Pudiera haber quien piense que esta situación se debe a la disminución en las exportaciones petroleras de México, pero no es el caso ya que en el comparativo de los primeros nueve meses de 2016 respecto a los mismos meses de 2015 las exportaciones manufactureras de México han caído 2.4%, mientras que las importaciones han disminuido en 2.2%, lo que ocasionó que el saldo de la balanza comercial manufacturera se deteriorara en 5.3% al pasar de un déficit de 7.508 mmdd a uno de 7.904 mmdd.

Así pues, vale la pena volver a insistir en que los dólares obtenidos por el superávit comercial con Estados Unidos, y que tanto molesta a Donald Trump, se los acabamos entregando a las naciones asiáticas para sufragar un creciente déficit comercial. Esto también significa que los empleos creados en algunas ramas de actividad con la exportación a nuestro vecino del norte, se “pierden” en otras ramas manufactureras por el excesivo nivel de importaciones provenientes de las naciones asiáticas. Por lo que en el mejor de los casos en el neteo, quedamos tablas.

Habiendo dicho todo lo anterior, queda claro entonces que la fuerte depreciación del peso, la cual inició desde 2014, no se ha traducido en una mejoría de nuestra balanza comercial que a su vez se traduzca en mayores tasas de crecimiento de la producción y el empleo. Y lo peor del caso es que no existe ningún plan nacional por parte del gobierno federal para incentivar las exportaciones y tampoco se ha estructurado un programa de sustitución de importaciones. Por el contrario, los recursos destinados al fomento de exportaciones, a través de organismos como Proméxico son cada vez más bajos y gran parte de los recursos que se le dan se van para solventar el gasto corriente del organismo.

En este sentido también se vuelve fundamental un mejor monitoreo de cómo va evolucionando el número de empresas exportadoras, ya que de acuerdo a las últimas cifras publicadas por el INEGI en el año 2013, en México existen 6.108 miles de empresas exportadoras, las cuales concentran el 89% del valor total de las ventas de productos manufacturados al exterior, lo que significa que captan 9 de cada 10 dólares vendidos.

Lamentablemente la perspectiva para 2017 es que nuestro comercio exterior se verá afectado por una posible renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, situación ante la cual nuestro gobierno federal ha sido muy lenta en anunciar un plan o estrategia de como mitigará los efectos de esta situación.

De entrada, con un dólar arriba de los 20 pesos México no ha sido capaz de relanzar su comercio exterior, ni ha podido ser efectivo en la sustitución de importaciones, lo cual sin duda es una oportunidad perdida.
 
Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.mx

Twitter:@alejandrogomezt

Grupo Asesores en Economía y Administración Pública.

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