Opinión

La falacia de la austeridad

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Luis Videgaray

Los Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda al primer semestre del año reflejan los pocos esfuerzos del gobierno del presidente Enrique Peña en torno al proceso de consolidación fiscal.

Más bien, muestran que el comportamiento de las finanzas públicas ha carecido de un ejercicio disciplinado del gasto como el que exige el entorno de menores ingresos petroleros observado desde hace un año.

La Secretaría de Hacienda informó que en el primer semestre de 2015 las finanzas públicas registraron un déficit de 345 mil millones de pesos, que además de ser el más alto desde 2009, es 43.7 por ciento real superior al de igual periodo de 2014.

El acelerado crecimiento del déficit fiscal es resultado del incremento del gasto por arriba del aumento de los ingresos.

Mientras el gasto neto presupuestario creció 7.4 por ciento real respecto al periodo enero-junio de 2014, el ingreso presupuestario lo hizo en 4.0 por ciento durante el mismo lapso.

Visto de otra manera, el gasto creció 1.8 veces más que el ingreso, pese a las medidas de austeridad anunciadas en enero pasado por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, como parte del “ajuste preventivo” al presupuesto por 124 mil millones de pesos para 2015.

Además, el déficit primario, definido como la diferencia entre los ingresos y gastos totales distintos del costo financiero de la deuda, ascendió a 130.3 mil millones de pesos, después de que en el primer semestre del año anterior fue de 64 mil millones. El incremento del déficit primario fue de casi 100 por ciento en términos reales.

Tanto el déficit total del sector público como el déficit primario fueron superiores a los previstos originalmente para el periodo enero-junio de 2015.

Según Hacienda, el exceso de déficit “se explica en buena medida por el menor nivel de los ingresos petroleros que no incluyen los beneficios de las coberturas que se recibirán en diciembre”.

El gasto neto presupuestario también fue superior a lo previsto en los calendarios de presupuesto autorizados para el presente ejercicio fiscal. De hecho, el porcentaje del gasto ejercido contra el programa original fue de 105.7 por ciento.

Lo anterior quiere decir que hubo un sobreejercicio del gasto en los primeros seis meses del año, por lo que el presupuesto tendrá que ser ajustado en el segundo semestre para cumplir con las metas fiscales aprobadas por el Congreso de la Unión.

A juzgar por los resultados de las finanzas públicas al primer semestre del año, el gobierno federal no parecer ser el que se “apriete el cinturón” como lo sostiene Videgaray.

No está por demás recordarle a Hacienda lo que advirtió el Banco de México en su más reciente Informe Trimestral de Inflación, en el sentido de que, para preservar la solidez del marco macroeconómico, se requiere de finanzas públicas sanas.

Sin un ejercicio disciplinado del gasto, las finanzas públicas pueden convertirse en una fuente de vulnerabilidad.

Twitter: @VictorPiz

Correo: vpiz @elfinanciero.com.mx

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