Opinión

La expectativa de Agustín Carstens

 
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Agustín Carstens, jefe del Banco de México

El peso mexicano le ha vuelto a ganar terreno al dólar. En el mercado interbancario ayer cerró en 17.21, lo que implica que nuestra moneda no se ha depreciado nada en este año, pues al final del 2015 cerró en esos niveles.

Pero, si lo comparamos con el punto más alto del año, de 19.39 pesos alcanzado el 11 de febrero, la ganancia es ya de 11.2 por ciento.

En realidad, la ganancia no es sólo del peso. El real brasileño ganó 15 por ciento desde su mínimo del 21 de enero hasta el día de ayer. El peso colombiano ganó 15.8 por ciento del 11 de febrero al día de ayer.

En realidad, lo que hemos tenido es un debilitamiento generalizado del dólar y eso nos ha favorecido.

De acuerdo con los operadores de los mercados financieros internacionales, el peso sigue usándose como un activo para cubrirse, pues la liquidez y profundidad de su mercado no se han alterado.

Sin embargo, lo que ha sucedido en los mercados financieros es que ha existido en los últimos días una tendencia a abandonar el dólar y tomar activos en otras monedas.

Sin embargo, pese a ese contexto, el gobernador del Banco de México declaró ayer a Bloomberg que considera que el peso está subvaluado y que pese a lo que ya ha ganado, podría apreciarse aún más.

Nuestra moneda está sujeta a dos fuerzas.

Por un lado, su papel de cobertura, que conduce a que haya depreciaciones más acusadas que otras monedas cuando hay cambios en la percepción de riesgo en los mercados emergentes.

Y el otro factor es la diferenciación de la economía mexicana respecto a otras, que podría permitir que, si no hay movimientos bruscos de aversión al riesgo, nuestra moneda gane terreno respecto a la mayoría de las divisas.

Como estamos en medio de estas fuerzas, nuestro peso a veces gana mucho y en otras ocasiones pierde otro tanto.

Las expresiones de Carstens el día de ayer en realidad están implícitamente refiriendo que el segundo factor se va a imponer al primero.

Para que eso suceda, necesitamos que los mercados internacionales entren en una etapa de mayor estabilidad.

Yo no dudo que, a la larga, el peso acabe este año con una revaluación respecto a los niveles actuales, así sea ligera.

Pero también estoy seguro de que estamos lejos de haber llegado a la estabilidad y que más pronto que tarde nos encontraremos con otros episodios de inestabilidad.

Sería realmente extraordinario que ya no los hubiera; probablemente surgirán por causas que aún ni siquiera visualizamos en este momento.

Más allá de las apreciaciones de Carstens, como le hemos dicho con frecuencia, más nos vale adoptar una visión conservadora respecto al entorno financiero.

Aún existe una suficiente dosis de incertidumbre como para considerar que tendremos una ganancia sistemática de nuestro peso.

No le apueste a ello. Vamos a tener altibajos en lo que resta del año y vamos a seguir dependiendo de las percepciones de riesgo que van a propiciar que el peso se mueva por factores ajenos a lo que pasa en nuestra economía.

Twitter:@E_Q_

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