Opinión

La estrategia imposible del embajador

 
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Operativo del Ministerio Público de la Federación en el basurero de Cocula, el pasado 28 de octubre. (Cuartoscuro)

A nuestro nuevo embajador en Washington, que apenas desempacado delinea su estrategia para defender la imagen de México frente a ese payaso peligroso llamado Donald Trump, habría que preguntarle cómo hará para defender la imagen de nuestro país de su principal enemigo: el gobierno de Enrique Peña Nieto.

¿Cómo responderá al preciso y duro editorial que el New York Times tituló “México huye de la verdad”, que resume muchas de las críticas que se multiplican en el vecino país?

Una cosa hay que precisar al diario neoyorquino: el que huye de la verdad es el gobierno de Enrique Peña Nieto. Elude la verdad porque con ella vendría la necesidad del viraje, la urgencia de poner fin a una estrategia que ha fracasado y sigue fracasando.

A propósito del último informe de los expertos de la CIDH, el NYT dijo que debe ser interpretado “como una acusación al sistema judicial notoriamente corrupto y frecuentemente brutal de México”.

Y sí, las conclusiones del segundo y último informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), cuya presencia en México fue pactada oficialmente por el gobierno con un organismo internacional legítimamente constituido, no dejan dudas sobre el hecho de que la “verdad histórica” fue en realidad un montaje y, peor aún, que estamos frente a la posibilidad de un “encubrimiento histórico”.

En el informe del GIEI queda al descubierto un gobierno que encubre, que tortura, que fabrica pruebas, que se niega a seguir líneas de investigación y que habría sido capaz, incluso, de “sembrar evidencias”.

El informe del GIEI nos hace cuestionarnos, con evidencias, sobre la presencia de Tomás Zerón, director de la Agencia de Investigación Criminal, el domingo 28 de octubre de 2014, en el lecho del río San Juan.

En el expediente oficial no hay ninguna constancia de las diligencias que habría llevado a cabo Zerón aquel día, incluyendo la razón para que el grupo cargara bolsas negras.

Apenas unos días después de que altos funcionarios del gobierno ofrecieran disculpas públicas por la tortura a una ciudadana, el informe del GIEI confirma que la tortura sigue siendo una práctica sistemática y general.

Según el informe de los expertos internacionales, al menos 17 de los 61 detenidos por las autoridades estatales y federales fueron torturados, entre ellos los cinco principales 'autores intelectuales' y 'materiales' de la “verdad histórica”.

El informe, calificado como “demoledor” por Amnistía Internacional, plantea diversas interrogantes que revelan omisiones y negligencia en toda la investigación.

Por ejemplo, la línea que el gobierno se negó a investigar: la del quinto autobús. Existe la hipótesis de que ese autobús llevaba un cargamento de heroína y que ese hecho habría sido el móvil de los criminales. Los expertos plantearon serias dudas sobre la identidad de quien fue presentado como chofer de esa unidad.

Según la PGR, “todos los teléfonos móviles de los estudiantes fueron destruidos”.

Sin embargo, el GIEI identificó que días después se activaron llamadas de algunos estudiantes desde Iguala y Huitzuco.

Ya el informe de la CNDH había incluido evidencias de la participación de la Policía Federal en el ataque a los estudiantes. El informe del GIEI confirma que hubo presencia de elementos de ese cuerpo policiaco en tres retenes en los municipios de Iguala, Cocula y Huitzuco.

Resulta esencial recordar el siguiente pasaje del informe del GIEI, sobre todo porque este gobierno se ha empeñado, desde el principio, en encasillar el caso Iguala en la monstruosidad de un alcalde. Dice el informe: “Hubo un control cerrado, directo y permanente del movimiento de los estudiantes desde Chilpancingo hasta Iguala durante más de 10 horas” por todos los cuerpos de seguridad, incluyendo al Ejército.

La ausencia de representantes del gobierno mexicano en la presentación del segundo informe del GIEI sólo confirmó la nada graciosa huida que reseña el NYT. Somos el país del gobierno que huye.

​La autora es senadora de la República.

Twitter: @Dolores_PL

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