Opinión

La entrevista con EPN

Después de la entrevista que un grupo de periodistas le hicimos al presidente a convocatoria del Fondo de Cultura Económica, pensé que de haber hecho ese ejercicio de comunicación más seguido durante estos casi dos años de gobierno, sus bonos en las encuestas de opinión estarían mucho más altos.

¿Por qué Enrique Peña Nieto guardó un perfil bajo durante tanto tiempo?

La respuesta a esa incógnita estuvo en la entrevista misma: hay un antes y un después de las reformas.

Es decir, tendría popularidad pero no reformas.

El capital político de Enrique Peña Nieto, que es el que trae cada presidente al iniciar su mandato, lo invirtió en sacar reformas históricas
–especialmente la energética, la educativa y la de telecomunicaciones–, sin tener mayoría en el Congreso.

Hasta la aprobación de todas las reformas y de sus leyes secundarias no hizo nada que pudiera irritar la sensibilidad de la oposición, al pensarse que podría estar sacando provecho político del Pacto por México.

Su popularidad iba para abajo y las reformas fluían. Esa fue la clave.
Ahora el panorama es otro. “El Pacto ya dio de sí”, dijo el presidente, y eso se entiende como una nueva etapa en la historia del país y en la estrategia de gobierno.

Si hay “un antes y un después” para México a raíz de las reformas, se deduce que también debe haber un “antes y un después” de las reformas para el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Esto es, una fue la estrategia para el ejercicio del poder antes de aprobarse las reformas y sus leyes secundarias, y otra será la manera de gobernar después de que éstas se han promulgado.

La manera distante con que Enrique Peña Nieto gobernó en estos casi dos primeros años de su administración, va a tener un cambio.

Su interlocución ya no será primordialmente con las élites para llegar a acuerdos políticos, sino con la ciudadanía para garantizar la continuidad de un proyecto.

Por eso le pregunté al presidente si iba a hacer cambios en su gabinete para esta nueva etapa del gobierno que arranca a partir de ahora, o si se quiere al iniciar su tercer año de gobierno.

El presidente respondió con una amplia sonrisa y un ambiguo “no hay que especular”.

Pero no dijo que no. Así es que, a mi manera de interpretar su respuesta y de observar la lógica de su administración, sí habrá cambios en su gabinete.

No puede haber “un antes y un después” en el país y que no lo haya en el gobierno.

Los tiempos de los cambios sólo el presidente los sabe, pero no es muy aventurado decir que una buena coyuntura para rearmar el equipo de trabajo con vista a la segunda parte de su gobierno sea la postulación de candidatos al Congreso.

Veremos caras nuevas y un nuevo modo de gobernar.

El reto para el gobierno será traducir las reformas en crecimiento económico por encima del tres por ciento a partir del próximo año, y que la reforma educativa comience a dar resultados antes de concluir el sexenio.

Y seguramente veremos al presidente Peña Nieto mucho más activo en la defensa y promoción de su gobierno, que es la única manera de evitar un periodo de contrarreformas.

Veremos, también, que el índice de aceptación ciudadana del presidente comenzará a subir.

Twitter: @PabloHiriart