Opinión

La Enseñanza de la Dirección (al IPADE, en su 50 aniversario)

07 diciembre 2017 0:36
 
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IPADE

Los primeros 50 años. En 1967, inició el primer programa de Alta Dirección en el recientemente creado Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) fue una iniciativa de un grupo de empresarios mexicanos. Encabezados por Carlos Llano Cifuentes, en ese entonces gerente general de chocolates La Suiza, acompañado por Manuel Senderos Irigoyen, entonces director de Seguros la Comercial (posteriormente presidente del Grupo DESC), y Gastón Azcárraga Tamayo, director de Automex, después fundador de Grupo Posadas.

La idea era crear una escuela de negocios de empresarios para empresarios, así que al grupo se sumaron más hombres brillantes como José María Basagoiti, director de la Tabacalera Mexicana; Alejandro Álvarez Guerrero, de Condumex; Rogerio Azcárraga, quien aún permanece en Grupo Fórmula, y Eneko Belausteguigoitia, director de Grupo Beta-San Miguel.

Como sucede con frecuencia en el caso de los emprendedores, el proyecto surgió de la insatisfacción con el status quo. Este grupo pensaba que, dado el momento de enorme crecimiento que llevaba el país —donde había estabilidad cambiaria, inflaciones menores al 4% y crecimientos superiores a 6 % anual, (que más quisiéramos ahora)— era importante tener empresarios profesionales y bien formados, y para ello era necesario crear una escuela enfocada a la enseñanza de la alta dirección.

Así surgió la idea de crear el IPADE, actualmente considerada, según diversos rankings internacionales, la mejor escuela de negocios de Latinoamérica y una de las más importantes a nivel mundial.

Decisiones decisorias. Hay decisiones sin consecuencias y hay otras cargadas de ellas. Es tan obvio que ni siquiera vale la pena poner ejemplos. Decidir cómo sería la escuela era una decisión decisoria difícil, en palabras de Sergio Raimond-Kedilhac, quien fue director General del IPADE de 1980 a 2002, y a quien le tocó dirigir al instituto en una etapa de fuerte crecimiento y consolidación: “La Alta Dirección no es una mera acumulación de técnicas y de ciencias, sino el arte de saberlas utilizar”. En efecto, no se trata de aprender teoría (ciencia) ni saber hacer cosas (técnica) se trata de combinarlas, y utilizarlas adecuadamente.

El símil del gimnasio. Una escuela de dirección es como un gimnasio en donde con base en la práctica, se robustecen los músculos; ejercitarse provoca el aumento en la capacidad de dirigir.

En el caso de la Dirección: ¿cuáles serían los aparatos —el método— para ejercitarse? La respuesta es simple: el método del caso. Para empezar hay que contar con los casos (descripciones de situaciones por las que pasa la empresa en un momento determinado), un cubículo (para discutirlo en equipo) y un aula (para discutirlo en pleno, con todo el grupo), además se requiere de un profesor que dirija la discusión.

Y, como en un gimnasio, el elemento principal es el participante que debe colaborar activamente preparando el caso, discutiéndolo en equipo y en el aula, escuchando con atención las participaciones del resto del grupo, teniendo siempre la mente abierta para agregar nuevos enfoques y ponderaciones, acerca del caso (estos, muchas veces, distintos de los propios) y también firmeza en su criterio que le permitirá discernir entre lo que lo dirige a sus objetivos y está de acuerdo con sus valores.

Celebrando. Joseph Kotter, profesor de la Harvard Business School, afirma que siempre hay que celebrar los triunfos cuando se hace un esfuerzo importante de transformación, porque así se da el mensaje de que se han logrando objetivos y se crea una cultura de logro. Por eso el IPADE celebra sus 50 años, contento por lo que ha realizado, muy agradecido con sus participantes, quienes le han dado vitalidad y le han permitido llegar a esta marca, pero consciente del compromiso que seguirá asumiendo para mantenerse como un instituto enfocado en el perfeccionamiento de las habilidades directivas de la comunidad empresarial. Un aniversario que nos mueve a reflexionar lo logrado y a plantearnos (con audacia, y magnanimidad, como recomendaba y practicaba nuestro fundador Carlos Llano) objetivos para los próximos 50 años.

Twitter: @CarlosRuizGlez

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