Opinión

La Encuesta Intercensal de 2015 y las políticas públicas

Carla Pederzini Villarreal.

Académica de la Universidad Iberoamericana y Presidenta de la Sociedad Mexicana de Demografía.

La disponibilidad de información actualizada y precisa sobre las características y el comportamiento de la población es un factor clave para el diseño, la ejecución y la evaluación de las políticas públicas. Para todos los órdenes de gobierno resulta central contar con datos poblacionales confiables que den cuenta de la situación que guarda la dinámica demográfica y posibiliten la generación de estimaciones y proyecciones de población.

México es un país con una larga tradición en la recolección de información estadística y que, además, cuenta con una gran diversidad de bases de datos. Ejemplo de ello fue la realización de los Conteos de población en 1995 y 2005, que contemplaron la cobertura universal de la población mexicana y superaron las recomendaciones de las Naciones Unidas en términos de llevar a cabo un Censo poblacional cada diez años. Su principal objetivo era contar con información desagregada a nivel territorial para conocer la situación económica y social del país y dar seguimiento a diversas metas nacionales de desarrollo y compromisos internacionales. Además, permitieron actualizar el conocimiento del tamaño, la composición demográfica y la distribución territorial de la población residente en el país en ambos períodos intercensales.

En 2015 el INEGI tiene contemplada la realización de una Encuesta Intercensal que sustituirá a los Conteos. La desventaja que supone el paso de una enumeración (universal) a una encuesta (muestra poblacional) se ve en parte subsanada por el enorme tamaño de muestra (6 millones de viviendas) que permite proporcionar estimadores a nivel nacional, estatal y municipal. La encuesta abordará temáticas relevantes para la medición y evaluación de las políticas públicas como son las características de la vivienda y la población, disponibilidad de bienes y tecnologías de información, fuentes de ingresos y accesos a la alimentación. Sin embargo, no será posible analizar por separado ciertos grupos de población específicos, como podría ser la población que pertenece a una cierta etnia.

En el marco de la consulta sobre la Encuesta Intercensal, un grupo de miembros de la Sociedad Mexicana de Demografía, expresaron algunas recomendaciones, entre las que destacan las siguientes:

- Mantener las preguntas sobre el último hijo nacido vivo ya que este tema es fundamental para la estimación de fecundidad, la mortalidad infantil y el número de nacimientos por año.

- Conservar las preguntas sobre la identificación del padre, la madre y el cónyuge para analizar y comprender los cambios en la dinámica y los arreglos familiares.

- Incluir las razones de la migración (como en el Censo de 2000) para analizar con mayor detalle los cambios en los patrones de movilidad interna asociados tanto a la urbanización del país como a la vulnerabilidad, el cambio climático o la seguridad.

- Con el objetivo de dar cuenta del tamaño y la geografía de la emigración, se debe incluir al menos una pregunta sobre la salida de algún miembro del hogar hacia el extranjero

- En relación al retorno de migrantes se sugiere que además de la pregunta del lugar de residencia 5 años antes, se incluya una pregunta sobre el lugar de residencia un año antes. Esto permitiría conocer el patrón de retorno reciente y ayudaría en la medición de la migración interna.

- Para analizar a la población nacida en Estados Unidos, sin confundir a los hijos de mexicanos nacidos fuera del país con otros inmigrantes, y poder estimar la inmigración, se recomienda preguntar sobre la nacionalidad.

El cuestionario de la Encuesta Intercensal debe reflejar adecuadamente la crecientemente compleja realidad nacional. Es necesario tomar en cuenta la opinión de los usuarios expertos para lograr una Encuesta Intercensal útil para la generación y evaluación de políticas públicas.