Opinión

La elección: lo que explica el resultado

 
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La elección: lo que explica el resultado.

Hay quienes piensan que la única razón por la que el PAN y su alianza con el PRD ganaron más votos en las elecciones del domingo es por el alto rechazo a la gestión del presidente de la República y por el repudio a la corrupción.

Hay algunos que van más allá y que piensan que el resultado es una expresión de la condena de los ciudadanos al sistema político.

A mi juicio, simplificar de esa manera la visión es totalmente incorrecto.

El resultado, en mi perspectiva, es producto de un proceso más complejo. Le comento 7 factores.

1.- La baja aprobación de la gestión presidencial. El porcentaje de aprobación de la gestión presidencial varía según la encuesta, pero fluctúa entre 30 y 40 por ciento, mientras que el rechazo está entre 60 y 70 por ciento. Ese es el gran telón de fondo. Sin embargo, no ha existido una caída drástica entre julio de 2015 y junio de 2016, como para que ese descenso sea la principal explicación del cambio en los resultados electorales de los dos años.

2.- Baja aprobación de la gestión de gobernadores. En encuestas preelectorales en seis entidades federativas gobernadas por el PRI, sólo en dos de ellas resultó mayor la aprobación a la desaprobación. Destaca el caso de Veracruz, en donde la aprobación del gobernador fue de 26 por ciento. Así que a una baja aprobación nacional, se sumó en diversos casos un rechazo a la gestión local.

3.- Mala selección de candidatos por parte del PRI. Quizás el caso extremo sea Quintana Roo. Gana la elección un priista histórico que se va del PRI porque le cierran la puerta para poder contender por la candidatura priista a la gubernatura.

Pero en otros estados, sea porque la selección vino desde el centro o porque hubo errores de juicio, se designaron candidatos que fallaron a la hora de competir.

4.- Buena selección de candidatos por parte del PAN-PRD. En diversos casos, el PAN (o su alianza con el PRD) nombra candidatos que son priistas con diversos grados de antigüedad, que conocen el aparato y saben competir. En varios casos, vengan del PRI o no, son candidatos por segunda vez, que tienen experiencia y son competitivos.

5.- El PAN olvida diferencias y cierra filas. Si el PAN hubiera puesto al frente las diferencias, hubiera sido imposible, por ejemplo, ver a Felipe Calderón apoyando a Javier Corral. Los panistas guardaron en un cajón agravios del pasado y sumaron.

6.- Los priistas se jalaron el tapete. Es difícil de documentar, pero entre los propios priistas se comenta que lejos de cerrar filas con los candidatos, en algunos casos los dejaron a su suerte, y en otros les pusieron piedras en su camino, o incluso le dieron aire a sus opositores.

Al final, todo les restó.

7.- El PRD jugó. De acuerdo con versiones de los propios panistas –y contra lo que yo pensaba– el PRD sumó. No sólo en los estados en los que se hicieron alianzas formales, sino en aquellos en los que votantes del PRD se desplazaron hacia candidatos panistas. El triunfo hubiera sido todavía más grande, si se hubieran concretado alianzas en Tlaxcala y Oaxaca.

En ese caso, quizás el triunfo hubiera sido en nueve de 12 gubernaturas. Imagine.

Como ve, la conjunción de todo hizo una tormenta electoral perfecta para el PRI.

¿Cuáles serán las implicaciones? Será tema de próximas reflexiones.

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