Opinión

La economía se reactiva, aunque se requiere paciencia

No estuvimos y no estamos en recesión. Casi bajo cualquier definición de recesión, nuestra economía no se ha encontrado en esa circunstancia recientemente. La problemática actual es la de muy lento crecimiento económico y de una reaceleración que hasta hace poco se encontraba claramente en los pronósticos pero no en las cifras publicadas.

La desaceleración en la actividad comenzó a finales de 2012 y se prolongó hasta principios de 2013. Sus principales determinantes ya han sido abordados en este espacio: Primero, debilidad en la demanda externa (especialmente en los destinos de exportación distintos a Estados Unidos). Segundo, caída del gasto público en la primera mitad de 2013. Tercero, desplome del sector construcción explicado por crisis viviendera y gasto público.

En este contexto, la economía sólo ha mostrado un trimestre de contracción a tasa anualizada en el segundo trimestre de 2013, mientras que entre el tercero de ese año y el primero de este sólo se han reportado tasas de (discreta) expansión.

La reaceleración económica pudo haber comenzado en el primer trimestre. A pesar de haber decepcionado, las cifra del PIB del primer trimestre de este año mostró una modesta reactivación al reportar un avance anualizado de 1.1 por ciento desde 0.5 por ciento observado en el último trimestre de 2013 –con cifras ajustadas por efectos calendario y estacionalidad.

En la misma línea, algunas de las cifras publicadas para abril parecen confirmar el proceso de reactivación. Tal es el caso, por ejemplo, de las exportaciones manufactureras, que han extendido su proceso de aceleración en lo que va del año. Desde luego, destaca el positivo desempeño de la industria automotriz, aunque otros sectores también muestran avances sostenidos.

En la misma línea, las importaciones de bienes de consumo (sin petróleo) muestran un importante repunte, lo que sugiere que la demanda interna muestra signos de recuperación. Más aún , las importaciones de bienes intermedios reflejan que la reactivación de la industria manufacturera local se extiende hacia el segundo trimestre.

También se podría destacar la aceleración en la creación de empleo formal en abril respecto al mes previo (0.5 por ciento desde 0.3) y la discreta caída en la tasa de desocupación abierta nacional a 4.9 por cient en abril desde 5.2 en marzo.

Los datos recientes en Estados Unidos son alentadores. Las cifras económicas continúan mejorando y sorprendiendo a las expectativas, dejando atrás el adverso efecto del choque climático que las afectó entre finales de 2013 y principios de 2014.

Amén de que una revisión en el nivel de inventarios llevó al avance anualizado del PIB del primer trimestre a terreno negativo, ocultando importantes avances en la demanda doméstica; las cifras de marzo y abril relacionadas con la producción industrial y las ventas al menudeo muestran repuntes alentadores.

No obstante, persisten lastres e incertidumbres relevantes. Las volátiles cifras de ventas comerciales y al menudeo comienzan a mostrar signos de mejoría, aunque tanto en marzo como en abril reportan avances anuales negativos.

De manera similar, si bien el gasto público se ha acelerado de manera significativa desde finales del año pasado, sus efectos sobre el crecimiento económico todavía no son evidentes.

En la misma línea, y a pesar de mostrar cada mes un menor deterioro, continúa la debilidad en la inversión y producción en el sector construcción.

La reactivación parece en curso, aunque a un ritmo sumamente lento y sin exención de riesgos. Sin duda, el clima revisionista (a la baja) en cuanto a pronósticos de avance económico no abona al factor psicológico, mismo que tiene un peso relevante en las decisiones de consumo e inversión de familias y empresas.

* El autor es subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.


Twitter: @joelvirgen