Opinión

La economía nacional se está debilitando

 
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manufactura México

La economía nacional había destacado frente a la mayoría de los otros países latinoamericanos por su mayor dinamismo, en los pasados años, ya que tanto Brasil como Argentina y Venezuela registran tasas negativas de crecimiento. La estabilidad financiera y política de nuestro país, el importante tamaño del mercado interno, junto con los beneficios que otorga el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá le da una clara ventaja en comparación a otras economías.

Sin embargo, en los últimos trimestres es notoria la desaceleración de la economía nacional, en parte por la caída en las exportaciones petroleras, pero también se percibe en otros sectores como es la contracción en la inversión tanto pública como privada, así como el menor dinamismo en la producción manufacturera.

Son diversas las causas de esta reducción en la producción y la productividad nacionales, destacando el creciente gasto público, el cual desplaza la participación privada; el mayor déficit fiscal, que absorbe los recursos financieros disponibles en la economía perjudicando así la inversión y el consumo privados; la mayor deuda pública, que ha crecido cerca de 70 por ciento en el sexenio y se habrá duplicado al final de este gobierno, deuda que se convertirá en mayores impuestos para las siguientes décadas; la corrupción que encarece la operación de las empresas y dificulta la inversión, etcétera. A lo anterior se agrega el triunfo del candidato presidencial estadounidense, quien ha basado parte de su campaña electoral en ataques a nuestro país y a nuestra economía.

Toda la combinación de los eventos anteriores reducirá el crecimiento de la economía nacional en 2017 por distintos canales y dependerá de sus características, así como de la respuesta que tenga México, la magnitud de su impacto. Las principales vías por las cuales se reducirá el crecimiento nacional serán: 1) restricciones al comercio con Estados Unidos, ya que ese mercado representa cerca de la cuarta parte de nuestro PIB. Si las exportaciones se redujeran 10 por ciento, la economía tendría un crecimiento menor en 2.5 puntos porcentuales al previsto; 2) reducción en la inversión debido al riesgo de que se modifiquen las características del TLC. Las empresas exportadores ya están posponiendo sus nuevas inversiones hasta tener claridad respecto a las nuevas características del convenio comercial con Estados Unidos; 3) las mayores tasas internas y externas de interés reducirán los remanentes de las empresas, con lo que tendrán menores incentivos y recursos para realizar nuevas inversiones. Hay que recordar que el Banco de México casi ha duplicado la tasa de interés de referencia en los pasados meses y eso que apenas empieza el ciclo alcista de tasas; 4) las presiones sobre el déficit fiscal, no por razones de mayores inversiones, sino por el incremento de las pensiones y por el servicio de la deuda pública; 5) la probabilidad de que las corredurías reduzcan la calificación de la deuda mexicana, lo que sería equivalente a mayores tasas de interés; 6) la inseguridad y el robo de mercancías en las vías públicas, los cuales siguen en ascenso, lo que eleva el costo de operación de las empresas; 7) la debilidad del peso mexicano, que reduce las utilidades de las empresas extranjeras que operan en México, lo que castiga los montos disponibles para nuevas inversiones; 8) la mayor inflación, que baja el poder de compra de la población en el país.

A lo anterior habría que agregar el reiterado anuncio de Trump de reducir el impuesto a las utilidades de las empresas de manera significativa, lo que sería una fuerte competencia al sistema impositivo nacional.

Para enfrentar el difícil entorno económico del próximo año se debe de empezar por regresar al equilibrio fiscal, pero no a través de mayores impuestos, lo que hace poco competitivas a las empresas mexicanas, sino por medio de una reducción real en el gasto público, no sólo del gobierno federal, sino también de los organismos autónomos, del Congreso y Poder Judicial, de los gobiernos estatales y municipales. Esto deberá de venir acompañado de reducción de trámites y restricciones a las empresas y a los particulares. Hasta el momento no parece que haya un consenso en todo el sector público de hacer los ajustes que exige la gravedad de la situación actual.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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