Opinión

Economía mexicana podría haber crecido entre 3.5 y 4.6% anual en junio

 
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Crecimiento: ¿vaso medio lleno o medio vacío?

Todo mundo está bajando su estimación de crecimiento para la economía mexicana, tanto para éste como para el año próximo; sin embargo, las cifras más recientes de junio podrían resultar sorprendentes. Aunque usted no lo crea.

De acuerdo a nuestro indicador IBEM (Índice Bursamétrica de la Economía Mexicana) correspondiente al mes pasado, la actividad económica observó una aceleración. Nuestra estimación preliminar del IGAE de junio, con base en cifras originales, podría ubicarse en un rango de entre 3.5 y 4.5 por ciento anual.

El IBEM es uno de nuestros indicadores propios con los que podemos hacer la lectura más inmediata de lo que sucedió en la actividad económica en el mes que acaba de terminar, basándonos en los datos más oportunos que se tienen a la mano. La idea de este índice es reunir en una sola cifra los indicadores más oportunos que se publican por distintas fuentes. Obtenido el índice se realiza, con base en el mismo, una estimación preliminar del IGAE. La correlación que se tiene entre el IBEM y el IGAE supera 93 por ciento.

El Índice IBEM de junio aumentó 10.7 por ciento anual en relación al mismo mes del año anterior. La tercer cifra más alta desde 2011 cuando empezamos a calcular dicho índice. ¿Qué componentes lo hicieron subir tanto?

1. Las ventas de automóviles en el mercado nacional crecieron a un ritmo de 25.9 por ciento anual mientras que en mayo crecieron 19.2 por ciento anual.

2. La producción automotriz presentó en junio un incremento de 4.1 por ciento rompiendo con la racha negativa que acumulaba cuatro meses de caída continua desde febrero. Las exportaciones automotrices crecieron 1.8 por ciento anual, después del mismo cuatrimestre de baja.

3. Las ventas de Walmart México bajo tiendas y semanas comparables subieron en junio en términos reales 4.2 por ciento anual, mientras que en mayo se vio un incremento de 9.1 por ciento real anual. Las ventas de la ANTAD aumentaron 2.7 por ciento real anual. (Aquí si se tiene una tendencia de desaceleración).

4. El índice de la Bolsa Mexicana de Valores, como indicador de las expectativas, mostró una variación positiva de 2.5 por ciento anual en relación al índice de junio del 2015. En mayo pasado la variación anual era de 3.18 por ciento anual.

5. El precio de la mezcla mexicana del petróleo en términos de pesos mejoró sustancialmente respecto a los mínimos alcanzados en diciembre pasado, cuando la caída acumulaba menos 47 por ciento anual. En junio la variación anual es de 4.47 por ciento en pesos.

6. El empleo formal en junio aumentó en 68 mil 269 plazas, según los datos del IMSS.

7. Las remesas familiares están promediando más de dos mil 200 millones de dólares mensuales, lo que traducido a pesos está generando un incremento en el ingreso de las familias que las reciben de más de 35 por ciento anual.

Las cifras anteriores contrastan con lo que se siente en la calle. Los negocios pequeños se quejan de que no hay dinero y de que las ventas van a la baja. Un panorama más negativo se vislumbra en los indicadores de difusión más recientes.

El indicador IMCE (Índice Mexicano de Confianza Económica) del Instituto Mexicano de Contadores Públicos/Bursamétrica observó una reducción importante en junio, tanto en la percepción de la situación actual como la percepción a futuro.

¿En dónde puede estar el problema? Sin lugar a dudas el problema radica en la parte fiscal: en los recortes al gasto, en el aumento en la recaudación y en el importante retraso del pago a proveedores del sector público. Las finanzas públicas deben de estar presentando un superávit primario de alrededor de 200 mil millones de pesos al primer semestre. A primera impresión, se tiene una política fiscal responsable.

Recursos que se extraen de la sociedad y que no se retornan a la economía en gasto de inversión que impulse el crecimiento. Pemex, nada más, presenta un retraso de pago a proveedores de más de 50 mil millones de pesos, todavía. Ni qué decir del retraso de proveedores de los estados y municipios.

Lo que podemos intuir es que en el segundo semestre estaremos viendo el reverso de la moneda: un sector industrial que podría irse acelerando, mientras que el mercado interno pudiera seguirse desacelerando. La pregunta ahora es la siguiente: ¿debe hacerle caso la Secretaría de Hacienda al Banco de México y proponer más recortes al Presupuesto sobre los ya anunciados?

Pegarle más al crecimiento puede ser contraproducente. Esto te puede llevar a un círculo vicioso de menor recaudación, menor empleo, menor crecimiento.

El gasto público en México se ha venido reduciendo principalmente en inversión, y creemos que todavía hay mucha tela para recortar el gasto corriente, pero también creemos que la inversión, que es el principal motor de cualquier economía, podría crecer sustancialmente. Esta puede ser la fórmula correcta para solucionar la ecuación.

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