Opinión

La economía informal, globalizada desde abajo

 
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Material audiovisual "pirata". (Archivo)

La economía y el empleo informal, que en todo el mundo juega un papel importante y que en México ha crecido mucho en los últimos 30 años, tiene muchas facetas: desde el autoempleo, el comercio ambulante, el crimen organizado, hasta microempresas familiares de comercio, servicios y aun productivas. Se caracteriza por su vulnerabilidad económica y social, su dependencia de las caprichosas fuerzas del mercado, su baja productividad y la casi nula seguridad social de sus integrantes. La hay licita e ilícita- e incluso criminal.

Todos estamos directa o indirectamente involucrados en ella, frecuentemente como consumidores y a veces como intermediarios, productores o generadores de algún ingreso.

¿Quiénes son los principales actores y líderes? ¿Cómo funciona en países pobres y ricos?

¿Qué tan extendida está? ¿Qué pueden hacer los gobiernos y sociedades al respecto?

Hace unos días tuvimos una excelente reunión-diálogo del Centro Tepoztlán AC entre académicos y empresarios para responder a estas preguntas. El centro de la discusión fue el informe-libro La Globalización desde abajo. La Otra economía mundial (COLMEX-FCE) recién coordinado por Carlos de Alba, economista de El Colegio de México, Gustavo Linz Ribeiro, antropólogo brasileño- actualmente en la UAM-Ixtapalapa y la IBERO.

Carlos y Gustavo presentaron las principales conclusiones de su informe sobre las economías subterráneas en México, Brasil, China, India, Filipinas, pero también en ciudades de los EUA, Francia, Italia o España e incluso, el comercio hormiga ilegal en las fronteras entre países de diversos niveles de desarrollo, ya sea México y EUA o la región que colinda Brasil-Argentina-Paraguay. Se trata está claro de una economía informal e ilícita, pero que funciona con sus propias reglas y procedimientos respetados por los principales actores locales e internacionales.

Lo primero que nos quedó claro es que es un fenómeno mundial, que se extiendo en diversas manifestaciones cuando hay oferta y demanda de bienes y servicios y seres y seres humanos y trabajadores que los mercados formales no pueden atender e integrar debidamente a la economía- cada vez más globalizada en sus patrones de consumo, pero terriblemente desigual y carente de fuentes adecuadas de empleo formal que invitan a la migración.

Ya se trate del tradicional mercado de Tepito en la Ciudad de México, de San Andrecito en Bogotá, del triángulo fronterizo del Paraná o de Marsella en Francia, existe un mercado al que acuden personas de muy diversos niveles de ingreso, que es nutrido de artículos y servicios de todo el mundo, crecientemente originarios de China, pero también de la India, Vietnam y otros países asiáticos, así como replicas locales e internacionales de productos que todo mundo desea consumir para satisfacer necesidades globalizadas fuera del alcance de sus ingresos (dvds, celulares, programas de cómputo) o necesidades aspiracionales por el prestigio asociado a su uso y alto pecio (relojes ROLEX, bolsas Gucci , ropa Armani y otros artículos de marca de lujo).

El análisis del tema, los diagnósticos realizados a través de entrevistas a los principales agentes involucrados y las estadísticas informales obtenidas directa e indirectamente por los investigadores llevan a algunas conclusiones interesantes:

Puertos europeos como Marsella y Rotterdam, son grandes puntos de entrada. En América puertos del Atlántico y cada vez más del Pacífico son las puertas principales para la llegada de copias, réplicas idénticas, productos originales ilícitos y “chucherías globales” chinas y asiáticas de contrabando. Es tal el volumen de productos que pasa por Rotterdam, el mayor puerto del mundo, que se estima que sólo el 3% de los productos está bajo control.

Hay regiones en el Sur de China, Corea del Sur, Taiwan y Vietnam que se dedican a producir y comercializar copias no autorizadas de productos de marcas globales. En algunos casos se trata de productos que maquiladoras de productos de lujo fabrican idénticas en turnos adicionales y las exportan subrepticiamente a mercados del extranjero.

Se trata de productos que la sociedad mundial tolera y consume, aunque las autoridades no las acepten e incluso persigan.

3- Los más mayores contrabandistas del mundo son grandes empresas trasnacionales. El crimen organizado participa, frecuentemente con la tolerancia y a veces la participación de las grandes empresas privadas que abastecen a los grandes importadores ilegales y al comercio en pequeño en los mercados nacionales y urbanos.

4- En el caso de México, estudiosos como la antropóloga Sandra Alarcón y ahora Carlos de Alba han constatado la existencia de mafias chinas, coreanas, y crecientemente mexicanas en mercados de la ciudad de México como Tepito y San Antonio Abad, con chucherías y productos diversos provenientes principalmente de China y países asiáticos, pero también ropa usada de los EUA y productos de maquiladores y copiadores establecidos en México. También se sabe de muchos comerciantes formales que actúan simultáneamente con doble contabilidad en los mercados paralelos.

Según las encuestas de Carlos de Alba, en México el comercial informal es ocupación de mexicanos urbanos locales. Más de la mitad son mujeres, la mayoría jóvenes menores de 45 años. Una de cada 5 empezó a trabajar antes de los 10 años. Son mujeres solas, con hijos a su cargo, que las acompañan (a falta de guarderías). Se trata de una actividad intergeneracional de vendedores ambulantes con baja escolaridad, nulo acceso al crédito formal, que ahora ha comenzado a obtener créditos de los importadores chinos. La economía informal es fundamental para su supervivencia.

En la Cd. De México siempre ha existido una estrecha relación entre la economía informal y las redes políticas locales -primero del PRI –corporativistas de la CNOP-, luego clientelistas del PRD y ahora del partido político en el poder en la delegación o en el municipio donde se localizan. La condición para vender en muchos lugares es tener poder, ya que la actividad implica transgredir leyes y reglamentos de tránsito, salud, laborales, fiscales y contar con acceso ilegal a la electricidad y el agua. En ocasiones se venden artículos robados. La organización, la complicidad con legisladores y la sumisión a exigencias y extorsiones de líderes y autoridades e inspectores locales garantizan su supervivencia.

El fenómeno es universal, pero las modalidades, el liderazgo y la acción del estado varían. En México existe una débil regulación formal por parte del estado. No tiene la capacidad ni la voluntad para hacerlo ni en materia espacial, ni fiscal, ni sanitaria. En la práctica, sin embargo, existe un código de comportamiento informal, una fuerte regulación social y política no escrita, que es la que cuenta y en la que la corrupción y la complicidad por la supervivencia constituyen la argamasa unificadora y la respuesta ante la incapacidad del sistema, y la ineficacia del estado de derecho y de la economía formal de generar empleos, salarios y seguridad laboral necesarios.

Se solicitan urgentemente políticas integrales, creatividad política y social y líderes con referencias…

Presidente del Centro Tepoztlán Víctor Urquidi AC e investigador COLMEX.

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