Opinión

La economía global futura que enfrentará México

La apertura económica que ha realizado nuestro país en las pasadas décadas nos ha dado grandes beneficios, pero también nos ha hecho más sensible a los problemas que suceden en el exterior. Hay que estar conscientes que la forma en que operan las economías en la actualidad es muy diferente a como lo hacían hace unos años, debido al drástico cambio existente en las comunicaciones y en la organización productiva.

El sistema bancario global colapsó en septiembre de 2008 por la quiebra de Lehman Brothers, lo cual reventó la burbuja financiera producida por la expansión del crédito al sector inmobiliario y al desequilibrio fiscal (y externo) de los Estados Unidos, lo que tuvo un fuerte choque en nuestra economía. Podríamos afirmar que esta es la primera crisis global en el nuevo entorno de la Reforma Tecnológica (como antes se hablaba de la Reforma Industrial).

Esta crisis no ha terminado de superarse en gran parte de los países desarrollados, aunque por distintas razones. En Europa se siguió una estrategia de equilibrar las finanzas públicas y sanear el sistema bancario, sin tomar en cuenta el costo de corto plazo, como elevar el desempleo y posponer la reactivación económica.

Por su parte, en los Estados Unidos se ha seguido una política de fuerte expansión monetaria para así apoyar al sistema bancario y sostener el crecimiento económico, sin solucionar los problemas de fondo. Por lo mismo, esta alternativa no es permanente y ya empieza a producir desequilibrios en varios mercados. Es por lo mismo que el banco central de los Estados Unidos ya inició la reducción en la expansión monetaria (aunque la sigue aumentando, pero a menor ritmo), lo que se conoce como el “tapering”.

En los próximos trimestres el banco central de Estados Unidos proseguirá con la reducción de su expansión monetaria, lo que tendrá varios efectos en la economía global.

Entre ellos estarán que las tasas internacionales de interés, sobre todo las de largo plazo, continuarán presionadas a la alza. Por otro lado, las empresas y los países con una menor calidad crediticia tendrán creciente dificultad para lograr obtener financiamiento. Por lo mismo, será más común que empresas y gobiernos busquen reestructurar sus deudas presionando más los mercados financieros o que incluso se declaren en moratoria.

El hecho de que se empiece a reducir la liquidez global de dólares, fortalecerá esta moneda en los mercados internacionales, lo que ocasionará que varias divisas débiles tendrán o aumentarán su devaluación. Un posible beneficio es que los precios de varias materias primas dejen de subir o incluso bajen de manera importante, lo que facilitará el control de la inflación. La razón es que el dólar volverá a recuperar su importancia como depósito de valor.

Por lo anterior, cabe esperar que la economía global tenga mayores ajustes en el mediano plazo, lo que tendrá un impacto negativo en la nuestra. Habrá que estar preparados.