Opinión

La economía del Hoy No Circula

 
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La economía del Hoy No Circula.

A veces, se requiere un enfoque económico para enfrentar problemáticas como la contaminación por ozono, que se ha disparado en el Valle de México en las últimas semanas, como desde años no ocurría.

En la medida que los precursores del ozono tienen que ver principalmente con la emisión de gases producidos por la combustión de los vehículos automotores, la solución para reducir el volumen de precursores de ozono es reducir el volumen de emisiones de los vehículos.

A partir de julio del año pasado, se estima que gradualmente alrededor de 600 mil vehículos con antigüedad mayor a diez años pudieron circular de nuevo todos los días al obtener el holograma cero.

En semanas eso incrementó el volumen de coches que circulan en las calles del DF, pero además, considerando que hay fuerte corrupción en los Verificentros, es probable que un porcentaje significativo de los autos que regresaron no cumpla con las normas de emisiones.

Tras la crisis que eso provocó, lo más sensato hubiera sido poner en práctica medidas para retirar de la circulación parcialmente a los vehículos más contaminantes.

Lo más adecuado hubiera sido establecer una nueva norma, mucho más estricta y vigilada, y hacer que de nueva cuenta los vehículos con holograma cero o doble cero verificaran para sacar de circulación a los que emitan más gases.

Pero hay que ir más allá. La contaminación es una consecuencia del uso de combustibles fósiles para el transporte en la ciudad.

Una de las formas de combatirla es poniendo al combustible un costo que refleje que se deben destinar recursos para hacerle frente al daño colateral de usar los autos.

Eso requeriría que en toda la Megalópolis las gasolinas fueran sustancialmente más costosas que fuera de ésta.

También sería necesario desalentar el uso del auto particular, por ejemplo, a través de la creación de restricciones a la circulación en diversas zonas, o la imposición de peajes que hagan más caro usar el auto.

Obviamente, los recursos adicionales así obtenidos debieran estar fiscalizados y etiquetados para apoyar programas de combate a la contaminación.

Además, debieran haber incentivos mucho más agresivos para la adquisición de vehículos híbridos o eléctricos. No basta con el hecho de que se les exente de tenencia o que puedan circular todos los días a pesar de la contingencia, eventualmente requerirían ser subsidiados.

El problema es que generar medidas que desalienten en general el uso de vehículos, permitiendo que sólo los menos contaminantes (o cero contaminantes) circulen de manera ilimitada, puede tener elevados costos políticos.

Por esa razón es que se privilegia la restricción generalizada de la circulación, sacando de ella a todos por parejo para dar la apariencia de mayor equidad.

Hasta que los combustibles fósiles incluyan en su precio final el costo que implica la prevención y reparación de los daños de los gases contaminantes, se desalentará su uso, lo que traería una solución de largo plazo al tema de la contaminación y el cambio climático, pues serían rentables fuentes no contaminantes que ahora parecen salir caras como las energías renovables (solar o eólica) o la nuclear.

Twitter: @E_Q_

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