Opinión

La economía: de la ilusión al desencanto

Perdón si le parezco reiterativo, pero… ya se lo había advertido.

Las cifras del mercado interno a marzo son para deprimirse. Casi tanto como con la Ley Seca que el gobierno del DF impondrá a la mitad de los capitalinos.

En términos reales, la caída de las ventas en marzo fue de ¡5.9 por ciento! respecto al mismo mes de 2013.

Pero si a usted le gustan los periodos un poco más largos, como el primer trimestre del año, entonces el resultado es una caída real de 5.4 por ciento.

Ahí nomás, para calar el golpe, resulta que en todo el año de la crisis del 2009, el bajón fue de 4.3 por ciento en términos reales.

Pero, ¿cómo puede ser que en este año de cambios estructurales estemos con un desempeño de las ventas peor que en el año más crítico de la crisis?

Si las cifras no lo mostraran, no lo creería, porque la sensación general respecto a la economía es muy diferente.

Pero, si nos atenemos a los números, éstos nos dicen que debemos encender las alarmas de todos los colores.

Claro que hoy estamos en una condición muy diferente a la del 2009. Vamos a crecer, poco si se quiere, pero no nos vamos a desplomar 6 por ciento.

¿Y entonces por qué las ventas del sector comercial moderno de la economía se han venido para abajo?

Porque la gente está muy desconfiada.

En el primer trimestre de este año, la confianza del consumidor retrocedió en 11.3 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado… aunque pese a ello, está 7.3 por ciento por arriba que la del primer trimestre de 2009.

Pero, lo que vivimos ahora se llama: desencanto.

Y, tiene que ver con la creación de una ilusión que al paso de los meses desapareció.

Desde los últimos meses de 2012 se creó la expectativa de que –ahora sí– la economía habría de crecer fuertemente.

En junio de 2012, sólo el 16 por ciento de los expertos consultados mensualmente por el Banco de México consideraban que era un buen momento para invertir.

En diciembre de ese año, en el primer mes del gobierno de Enrique Peña, el porcentaje había subido al 43 por ciento. En febrero del año pasado, ya estaba en 53 por ciento.

Es decir, en 9 meses, se dio un incremento de 37 puntos. La ilusión creció como la espuma. Pero, la espuma se asentó. El porcentaje en el estudio más reciente, de marzo de este año, es de 45 por ciento, con todo y las reformas, es decir, ocho puntos menos.

De acuerdo con las encuestas de Consulta-Mitovsky, la aprobación presidencial era de 53 por ciento en febrero del año pasado. Para el mismo mes del 2014 estaba en 47 por ciento.

Sin embargo, el país no es diferente al que teníamos hace unos meses.

Las promesas y oportunidades que se fueron configurando allí están. Lo que ha ocurrido son dos cosas: el desgaste natural de un gobierno que le apuesta al mediano plazo y la falta de capacidad para contar su estrategia.

El gobierno no puede ser esclavo de los resultados inmediatos y de la coyuntura, pero su narrativa sí lo es.

Y eso lleva derechito a la decepción y el desencanto. Ojalá alguien lo entienda.

Twitter:@E_Q_