Opinión

La dificultad de la gestión pública

La difícil situación económica actual en varios países es resultado directo de la mala administración pública que tienen sus gobiernos, al desconocer el funcionamiento básico de la economía y de anteponer políticas públicas de otorgar beneficios gratuitos a la población, sin tomar en cuenta el costo que representan. En este caso se encuentran naciones como Argentina y Venezuela. Algunos piensan que con buenas intenciones y honradez basta para administrar un gobierno de manera eficiente y correcta. Sin embargo, el manejo de un gobierno es extremadamente difícil, complejo y con miles de facetas que no siempre son visibles; además de que las decisiones públicas afectan a millones de personas.

Por ejemplo, el gobierno de Hugo Chávez decidió cambiar a los principales directores de la empresa petrolera PDVSA y posteriormente se despidió a miles de técnicos e ingenieros de la empresa, ya que “ganaban mucho” y tenían una posición política que no coincidía con la del gobierno. Hoy ya hay una caída en su producción de petróleo y el gobierno enfrenta un enorme problema fiscal, que se refleja en falta de divisas para que opere de manera normal la economía, siendo los más pobres los principales perjudicados al no poder adquirir productos básicos que se deben de importar. En contraparte, la vecina Colombia se ha beneficiado de la inmigración de estos técnicos, con una extracción extraordinaria de su petróleo.

En Argentina sucedió algo parecido cuando el gobierno puso impuestos adicionales a las utilidades de las empresas y a la exportación de carne y granos hace unos años, lo cual redujo la rentabilidad del sector agropecuario. Como consecuencia hoy ese país sufre una grave escasez de divisas, que se complica con el mal manejo de su deuda externa, lo cual perjudica a todos los sectores del país, principalmente a los más pobres.

Algunos opinan de manera errónea que los administradores públicos se deben de elegir de manera democrática por medio de elecciones, sin tomar en cuenta que su actividad requiere de un nivel y de una experiencia profesional que no está relacionada con el proceso político. Es como si se eligiera al cirujano que nos va a operar el apéndice o al piloto del avión en donde viajaremos por medio de una elección entre los empleados del hospital o entre los trabajadores del aeropuerto, lo cual es una absurda decisión, ya que se debe de escoger a los mejores de manera independiente a su simpatía o filiación política. Sin embargo, se piensa que es correcto nombrar a amigos o compañeros del partido para que se responsabilicen de puestos de alta complicación, de cuyo funcionamiento depende el futuro de miles o millones de personas, sin que tengan la experiencia y las habilidades necesarias para estos difíciles puestos.

Otro frecuente error que comenten los distintos gobiernos es reducir los sueldos (o subirlos menos que la inflación) de los puestos técnicos y del personal llamado de confianza, ya que no valoran la dificultad de sus funciones, con lo cual no pueden contratar o mantener al personal idóneo. Entonces se espera que un gerente o director de una secretaría o de un gobierno local pueda supervisar a empresas cuyos directores tienen ingresos y experiencia superior varias veces a la suya. Los costosos errores que cometen se podría evitar contratando a gente más calificada, aunque se les tengan que pagar más y con esto el país tendría un beneficio neto.