Opinión

La deuda pública mexicana que no para de crecer

 
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Billetes

En un contexto global de bajas tasas de interés, muchos gobiernos de naciones desarrolladas y subdesarrolladas, han caído en la tentación de endeudarse cada vez más. Esto lo han hecho en parte para estimular sus respectivas economías con el gasto público ante la prolongación de la debilidad de la economía mundial en su conjunto.

México no ha sido ajeno a este fenómeno, y por el contrario, en los últimos tres años ha aumentado su endeudamiento público a un ritmo preocupante, lo cual genera un importante riesgo para las finanzas públicas una vez que comiencen a subir las tasas de interés tanto en el mercado interno como en el exterior.

De acuerdo con cifras obtenidas del Banco de Información Económica (BIE) del INEGI, el saldo de la deuda neta del sector público mexicano se ubicó en 6.774 billones de pesos al mes de marzo de este año, cifra que representa 2.274 billones de pesos más que la registrada en el mismo mes del año 2012.Esto significa que en tan sólo tres años esta deuda aumentó en 50.6%, una de las tasas de crecimiento más altas de la historia, lo cual se derivó de un aumento de 46.1% en la deuda interna y de 59.2% en la deuda externa. De esta manera, al mes de marzo de este año, de los 6.774 billones de pesos de deuda neta del sector público, el 64.3% corresponde a deuda interna y el 35.7% a deuda externa.

Para dimensionar el tamaño de este endeudamiento cabe señalar que al primer trimestre de 2015 el Producto Interno Bruto (PIB) de México sumó 17.391 billones de pesos, por lo que la deuda del sector público representa el 39.0% del PIB. Cabe señalar que en marzo de 2012 la deuda del sector público representaba el 28.9% del PIB, por lo que queda claro que el ritmo de endeudamiento del gobierno mexicano es muy elevado.

Otro dato revelador es que en 2014 los ingresos del sector público sumaron 3.98 billones de pesos, mientras que los ingresos del gobierno federal fueron de 2.88 billones de pesos, lo que significa que al cierre de 2014 la deuda del sector público representó el 164.0% de los ingresos anuales del sector público, o bien, el 226.1% de los ingresos del gobierno federal.

La situación de las finanzas públicas de México se aprecia aún más delicada cuando tomamos en consideración que en el año 2014 los ingresos de Pemex representaron el 15.3% de todos los ingresos del gobierno federal, mientras que en el primer trimestre de este año éstos representan apenas el 8.7 por ciento.

Es importante mencionar que en el caso de México el mayor endeudamiento, que se ha traducido en más gasto público no ha tenido el efecto de reactivar la economía no obstante que el gasto de capital es el que mayor crecimiento ha registrado. En este sentido tenemos que entre 2012 y 2014 el gasto presupuestal del gobierno federal aumentó 17.9%, lo cual se derivó de incrementos de 16.2% en el gasto corriente y de 27.9% en los gastos de capital.

Dentro del rubro de gasto corriente, entre 2012 y 2014, los gastos en salarios, adquisiciones y servicios generales aumentaron 8.8%, los de intereses se elevaron en 13.6%, las participaciones y transferencias crecieron 18.4% y el de adeudos de ejercicios fiscales anteriores (ADEFAS) aumentaron 26.5 por ciento. En este rubro se debe reconocer al gobierno federal que en el rubro de salarios el aumento haya sido inclusive menor a la inflación.

El mayor gasto de gobierno se puede apreciar al ver cómo ha aumentado el peso que tiene el consumo del gobierno en la demanda global de bienes y servicios en México. De acuerdo a cifras del INEGI, si a la demanda total le sustraemos las exportaciones, vemos que en el cuarto trimestre de 2012 el consumo del gobierno representaba el 11.8% de la demanda total, mientras que en el cuarto trimestre de 2014 representó el 12.3 por ciento.

Lo anterior nos hace suponer que si no fuera por el mayor gasto público las tasas de crecimiento del PIB en México serian aún más bajas de lo que ya son, pero esto no significa que el gobierno federal deba continuar por la misma vía de hipotecar el futuro de las próximas generaciones.

Volviendo al tema de los riesgos que representa el excesivo endeudamiento del gobierno federal, tenemos que en 2014 los gastos por intereses sumaron 291.847 miles de millones de pesos (mmdp) lo que representó el 8.6% de la totalidad de los gastos presupuestales del gobierno federal. Esto significa que una vez que comiencen a subir las tasas de interés en Estados Unidos y en México, este porcentaje aumentará de forma considerable y seguramente rebasará el 10 o 12% del total de los gastos del gobierno federal, lo que presionará las finanzas públicas en un contexto de caída en los precios del petróleo.

En base a todo lo anteriormente expuesto es necesario frenar la tasa desmedida en la que ha venido aumentando la deuda del sector público en México. El que ésta haya aumentado en 10 puntos porcentuales respecto al PIB en los últimos tres años no puede ser positivo, y de hecho una vez que suban las tasas de interés podría ser un factor para que inclusive se ajuste a la baja la calificación de nuestra deuda.

El gobierno federal ha dicho que para el 2016 tendremos un presupuesto base cero, lo que implica que todos los rubros de gasto serán revisados y se romperá con la inercia de aumentar año con año lo que las diferentes dependencias erogan. Esto está bien, pero se antoja bastante complicado a la luz de la caída en los ingresos petroleros, el inminente aumento en las tasas de interés, el débil crecimiento económico, las presiones del sector privado para que se den incentivos fiscales a la inversión productiva, y la promesa de no aumentar impuestos.


Estamos relativamente cerca de que el gobierno federal envíe al Congreso el Paquete Económico 2016, esperemos que éste sea analizado a profundidad y que no vaya a contemplar mayor endeudamiento, no queremos que este sexenio termine en tres años con una deuda pública que represente la mitad del PIB nacional.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com

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