Opinión

La desvinculación del mínimo es un hecho

Delo por un hecho, salvo que algo totalmente fuera de lo esperado ocurriera: en las siguientes semanas tendremos una legislación que va a desvincular al salario mínimo de la multitud de referencias para la que hoy se ocupa, desde multas hasta prerrogativas de partidos, pasando por el asunto de los créditos de Infonavit y Fovissste.

Ya le comentamos el pasado 2 de septiembre de la iniciativa para crear la Unidad de Medida y Actualización (UMA) que circuló entre secretarios del Trabajo estatales como una propuesta federal.

Pues ya hay al menos otras iniciativas cercanas, la más reciente, la que hace un par de días entregó Miguel Mancera al presidente de la Cámara de Diputados, Silvano Aureoles, y al presidente de la Junta de Coordinación Política, Manlio Fabio Beltrones.

Desde luego que Mancera no será quien la presente pues no tiene esa atribución, pero el diputado perredista Miguel Alonso Raya va a negociar con otros legisladores para tratar de unificar y lograr una sola iniciativa.

En la que fue entregada esta semana por Mancera, la nueva unidad se denomina: “Unidad de Cuenta del Estado Mexicano”, y se expresaría en su valor diario en pesos, en 67.29 pesos diarios para comenzar.

La ajustaría el Inegi cada año incrementando el porcentaje correspondiente al índice nacional de precios al consumidor.

Aunque existen diferencias entre diversas fuerzas políticas respecto a qué hacer con los salarios mínimos, en el caso de la necesidad de desvincularlos de las múltiples referencias que tienen, pareciera haber consenso.

Cuando allá en la época de los 80 empezó a darse toda esta “indexación” de los salarios, se pretendía que las variables que se vinculaban a ellos ni se quedaran estáticas ni tampoco se relacionaran directamente con la inflación, que llegó a estar por encima de tres dígitos algunos meses.

El problema es que cuando la inflación se empezó a estabilizar al final de la década de los 90, no se operó la desvinculación.

Ya operada la desindexación, como seguramente ocurrirá las próximas semanas, se podría discutir de lleno qué hacer con los mínimos pues aunque hay diferencias respecto a cómo y cuándo deben crecer, sí hay consenso también en que deben hacerlo.

De hecho, le puedo adelantar que una de las ideas que ha dado vuelta es establecer una regla en la cual los mínimos se incrementen al menos en el nivel de la inflación (hay diferencias si la registrada o la prevista) más un porcentaje equivalente al crecimiento del PIB.

Así por ejemplo, si este año el PIB creciera 2.7 por ciento y la inflación 3.9 por ciento, conforme a las previsiones oficiales, el incremento de los mínimos para el siguiente año, con esa regla, sería de 6.7 por ciento, no aplicable a las negociaciones contractuales.

También da vueltas la idea de finalmente unificar las zonas salariales, dejando sólo la zona A, lo que implicaría un alza adicional de otro 2.6 por ciento en el promedio nacional. En total, podría haber un alza de 9.5 por ciento en el promedio nacional.

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