Opinión

La desinformación de las campañas políticas

 
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El PAN deberá suspender los spots que hacen alusión al dirigente nacional del PRI. (Tomada de Twitter Oficial del PAN)

César Velázquez Guadarrama.

Coordinador de la maestría en Políticas Públicas de la Universidad Iberoamericana.

Un punto central para que haya competencia perfecta –estructura de mercado que genera el mayor bienestar social- es que todos los agentes económicos tengan la mayor información posible. Si un consumidor no sabe que en la tienda de al lado el bien que quiere comprar está más barato, o que existe un producto similar de mucho mayor calidad, pues no podrá tomar la mejor decisión de compra.

Algo similar sucede en el caso de la competencia política. Si los consumidores, en este caso los votantes, no tienen la información adecuada pues no pueden elegir sabiamente a sus futuros gobernantes. Es por lo anterior que las campañas políticas tienen como objetivo el informar a los ciudadanos sobre las propuestas de gobierno y de políticas públicas de los diferentes candidatos y de las cualidades y defectos de los mismos. Sin embargo, la actual legislación electoral no permite que las campañas cumplan con esta misión.

En primer lugar, la spotización de las campañas, producto de las reglas electorales, promueve anuncios sin sustancia, frases pegajosas que no muestran ni propuestas ni ideología. Decir que se acabe corrupción, enaltecer a las madres solteras y querer un mayor crecimiento no dicen absolutamente nada a los electores.

En segundo lugar, el sistema al restringir en demasía la información que se puede dar impide que los votantes conozcan de los candidatos las virtudes que no poseen, los errores que han cometido, los problemas que no han afrontado y las malas o irreales políticas que proponen. Pero además, esta restricción no sólo se da en los anuncios de campaña sino también en los medios de comunicación, los cuales también se encuentran severamente maniatados. No hay debate público, ni crítica seria que facilite a los votantes obtener de una manera sencilla información relevante de los candidatos. Las limitaciones en el tipo de información que se puede dar en las campañas se basa en la idea de que una campaña negativa inhibe el voto ciudadano, afecta el resultado electoral a favor de quien la produce y denigra la batalla política y la democracia. Sin embargo, estudios académicos han encontrado que campañas más informativas fomentan una mayor participación del electorado al ayudar a la gente a diferenciar a los candidatos y sus propuestas.

En tercer lugar, los partidos y candidatos al no poder comprar tiempo en los medios de comunicación (sólo pueden usar los tiempos oficiales) no pueden actuar de manera estratégica con relación al uso de su publicidad, situación que inhibe la competencia y favorece aún más el status quo. Por ejemplo, supongamos un partido político que tiene casi una nula presencia en cierto distrito y que al mismo tiempo tiene una presencia mayor en otro distrito que le permite pensar en una posible victoria. La estrategia lógica sería anunciarse más en el distrito con posibilidades de ganar y menos en el distrito donde tiene nulas posibilidades de hacerlo. La actual legislación no le permite hacer esto, pues el tiempo se distribuirá de igual forma en ambos distritos. Así, si se impide la estrategia electoral se beneficia siempre al incumbente relajando la competencia en general y por lo tanto no produciendo los incentivos necesarios para que los gobernantes hagan su mayor esfuerzo.

La sobre regulación del proceso electoral y de las campañas políticas producida en las dos últimas reformas electorales ha sido, a mi consideración, un retroceso de la democracia mexicana que sólo ha beneficiado a los partidos políticos. Los cambios ni han aumentado la credibilidad del proceso electoral ni han reducido los costos de las campañas.

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