Opinión

La (des)confianza
de consumidores
y empresarios

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Consumidor

La confianza del sector empresarial mexicano continúa a la baja, mientras que la de los consumidores no termina de recuperarse, según los resultados de las más recientes encuestas del INEGI.

Con cifras desestacionalizadas, el Índice de Confianza del Consumidor reportó en abril una contracción mensual de 2.1 por ciento, ante el retroceso de los cinco componentes que lo integran, lo que muestra un deterioro generalizado.

El que más cayó fue el que mide las posibilidades de realizar compras de bienes durables, como muebles, televisores, lavadoras y otros aparatos electrodomésticos, que bajó 3.3 por ciento respecto a marzo.
Pese a que los integrantes del hogar reflejan una visión menos pesimista comparada con la de meses anteriores, no consideran oportuno comprar ese tipo de bienes.

El dato sobre la confianza del consumidor de abril fue sorpresivo, pues no se corresponde con los indicadores de ventas que sugieren una recuperación del consumo privado, como los que ayer reportó la ANTAD.

Pero también deja ver que la economía mexicana no tuvo un mejor desempeño en el inicio del segundo trimestre del año, al menos no en términos de la percepción de las familias sobre la situación presente y futura del país.

En cuanto a los directivos de empresas, con cifras desestacionalizadas, el Indicador de Confianza Empresarial del Sector Manufacturero se ubicó en abril en 48.4 puntos, con lo que descendió 0.8 por ciento respecto al mes anterior.

Además, acumuló tres meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos, por lo que se mantiene en la zona de pesimismo.

Lo preocupante es que el componente de momento adecuado para invertir lleva 89 meses seguidos por debajo de ese umbral, lo que refleja un pesimismo que se ha extendido por casi siete años y medio.

En términos anuales, el Indicador de Confianza Empresarial registró una caída de 12.5 por ciento en el comercio, de 8.6 por ciento en la construcción y de 6 por ciento en el sector manufacturero.

En el primer y tercer casos, el componente que más se deterioró es el referente al momento adecuado para invertir.

Dicho de otra manera, los directivos empresariales de los sectores comercio y manufacturero no creen que este sea el momento propicio para invertir.

Y en el caso de los empresarios de la construcción, el componente que más retrocedió es el relacionado con la situación económica futura del país.

El deterioro en la confianza de consumidores y empresas en abril es resultado de la volatilidad en el tipo de cambio y de la reducción en el gasto público, entre otros factores.

Aún es incierto el efecto de la normalización de la política monetaria en Estados Unidos, pero el esperado incremento de las tasas de interés podría afectar el gasto privado.

Por lo pronto, el riesgo para México es que la debilidad en la confianza de los consumidores y empresarios puede deteriorar el consumo y limitar la inversión privada.

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