Opinión

La democracia de subasta

Si como afirma Giovanni Sartori en ¿Qué es democracia?, la democracia es y no puede ser desligada de lo que debiera ser, ésta nos sujeta a decisiones abiertas y trasparentes maximizando nuestra oportunidad de vivir bajo leyes que coadyuven a promover el desarrollo humano en un sistema representativo, ¿por qué entonces cuando debíamos estar debatiendo en la opinión pública, en los medios, y sobre todo en el Congreso importantes decisiones de leyes secundarias, lo que estamos presenciando es una oportunidad de chantaje?

Chantaje en su definición más simplista significa presión o amenaza sobre alguien para sacar algún provecho.

Irresponsabilidad es mezclar “negociaciones” de diversos temas en lugar de deliberar, discutir y decidir sobre un marco legal idóneo de manera abierta y transparente.

Injusticia es postergar la aplicación de políticas públicas que requieren de la adecuación del marco legal, a cambio de obtener provechos de carácter partidista.

El resultado de chantaje, irresponsabilidad e injusticia deriva en un atentado a la democracia, que pareciera estar sujeta a un intercambio de magnitudes propias de mercados de subastas.

Sin duda, el consenso se vuelve un elemento fundamental en el proceso legislativo; sin embargo, el obtener mayoría no es ni por asomo un ejercicio antidemocrático.

Los partidos políticos como pilares de la democracia están llamados a velar por el interés público, que tiene que ver con mayor crecimiento económico, mayores libertades sociales e igualdad, no están destinados a utilizar monedas de cambio ni chantajes a cambio de mayores beneficios que redunden en beneficios electorales.

El papel de la oposición en una democracia está destinado a fortalecerla, México ya no es como régimen, el mismo que toleraba concertacesiones, sus actores pilares están llamados a la eficacia, a la trasparencia, a la rendición de cuentas, a informarse, a la participación, pero también a exigir.

El régimen político que transitó a un modelo democrático que demanda consolidación y calidad para revertir la situación de pobreza y pobreza extrema de más de 7.5 millones de mexicanos no puede permitir que una subcultura basada en chantaje, postergue y vulnere las reformas necesarias.

Es momento de que la clase política reivindique una política digna del ciudadano del siglo XXI, digno de una democracia representativa; debates legislativos intensos, prolongados, con argumentos, incluso con pasión son lo que esperamos. Las prácticas de “levantarse de la mesa” por chantajes son dignos de una democracia de mercado de subastas.

El autor es secretario de Acción Electoral del CEN del PRI.