Opinión

La debacle del peso y la competitividad ganada

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Dólar y peso

Cada vez hay más gente asustada por el hecho de que el peso mexicano ha alcanzado su nivel más bajo de la historia respecto al dólar estadounidense, llegando la paridad interbancaria intradía a niveles por encima de 15.60 pesos por billete verde.  Esta situación provocó que el martes 11 de febrero la Comisión de Cambios determinara que se subastarán diariamente 52 millones de dólares (mdd) sin precio mínimo y que además se mantiene la subasta de 200 mdd que se activa si el dólar aumenta 1.5 por ciento en una jornada.
 
El efecto psicológico de esta medida duró muy poco, y es que tras el anuncio de la nueva subasta vimos al dólar regresar a niveles interbancarios de 15.35 pesos, pero al día siguiente observamos cómo retornó a niveles en torno a 15.50 pesos por dólar. Hay que entender que esta evolución del tipo de cambio era lógica ya que 52 mdd diarios no son gran cosa en relación con los 239 mil millones de dólares (mmdd) que recibió México de inversión de cartera y deuda en los últimos cinco años, muchos de los cuales poco a poco han comenzado a repatriarse.  De igual manera, 52 mdd diarios son poca cosa en comparación a los 42.979 mmdd que recibimos por concepto de importaciones petroleras en 2014 y que este año ya no veremos.
 
Con esto en mente, queda claro que es muy difícil contener el alza del dólar y que lo que ha hecho la Comisión de Cambios, con la participación de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y del Banco de México, es tratar de incidir en el ánimo de los especuladores para que dejen de apostar a la debacle del peso, pero con resultados muy pobres hasta ahora.
 
En este contexto de inevitable alza en el tipo de cambio (más lo que se acumule cuando el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos decida finalmente elevar las tasas de interés en dicho país), sería mejor que el gobierno federal y los empresarios aprovechen la competitividad ganada por la economía nacional ejecutando planes para el aumento de las exportaciones nacionales y con el objetivo de comenzar a equilibrar la muy deteriorada balanza comercial con China. 
 
Dejando de lado la cuestión  de los costos de la mano de obra, vemos que México es ahora más competitivo que China por el factor tipo de cambio, lo que nos debería permitir arrebatarle mercados en Estados Unidos, Europa y Asia; y para ilustrar lo anterior, presento cómo se han movido los tipos de cambio en los últimos diez años:

De acuerdo con información del Pacific Exchange Rate Service, en marzo de 2005 la cotización de la moneda china frente a la estadounidense se encontraba en 8.2771 yuanes por dólar, mientras que en marzo de 2015 se ubica en 6.2657 yuanes por dólar. Esto implica que el dólar cayó respecto al yuan en 24.3 por ciento. En el mismo periodo vimos que la paridad de la moneda mexicana frente a la estadounidense pasó de 11.153 pesos por dólar a 15.303 pesos por billete verde, lo que representa un encarecimiento del dólar frente al peso de 37.2 por ciento en diez años.

Aplicando tipos de cambio cruzados, lo anterior implica que la paridad de la moneda china frente a la mexicana pasó de 1.3474 pesos por yuan en marzo de 2005 a 2.4423 pesos por yuan en marzo de 2015. ¡Esto significa que la moneda china se encareció frente a la mexicana en 81.3 por ciento en los últimos diez años! Y entonces surge una duda: ¿por qué no hemos sabido aprovechar esto en beneficio de la creación de empleos en nuestro país?

Lamentablemente, las cifras publicadas por el Inegi muestran que a pesar de que México ha incrementado de manera destacada su competitividad frente a China en la última década por el factor tipo de cambio, vemos una balanza comercial de nuestro país cada vez más deficitaria con aquella nación asiática.

En 2005 México exportó a China mercancías por 1.135 miles de millones de dólares (mmdd), pero importamos de dicha nación bienes por 17.696 mmdd, lo que nos ocasionó un déficit en nuestra balanza comercial con China por -16.560 mmdd. Para 2014, las exportaciones de México a China ascendieron a 5.979 mmdd, pero nuestras importaciones provenientes de dicha nación sumaron 66.255 mmdd, lo que nos ocasionó un monumental déficit comercial con ellos por -60.276 mmdd.

De esta forma queda claro que algo no está funcionando bien en esta relación comercial, ya que no obstante la enorme apreciación que ha tenido el yuan frente al peso de 81.3 por ciento, nuestro déficit con China aumentó en 264 por ciento en tan sólo nueve años (de 2005 a 2014), lo que se ha traducido en pérdida de empleos en nuestro país e inclusive destrucción de cadenas productivas.

También es preocupante que a pesar de la ventaja cambiaria que ha logrado México, veamos cómo los productos nacionales son desplazados por los chinos en diversos mercados, lo que de alguna manera deja entrever que China no ha dejado de realizar prácticas desleales de comercio internacional.

Ante todo lo expuesto, y a manera de conclusión, sería muy conveniente que el gobierno federal inicie una campaña formal de comunicación destacando las ventajas de tener un dólar en 15.50 pesos, o inclusive más alto, como ya lo hizo el secretario Luis Videgaray la semana pasada al señalar que un dólar caro beneficia a la manufactura y al turismo nacionales; y de igual forma, que nos anuncien el plan para relanzar el comercio internacional de México trazando la meta de llegar a un monto de exportaciones de 450 mmdd en 2015 (implica crecer 13.2 por ciento respecto al monto de 2014).

Con acciones como éstas se podrá imprimir confianza entre los empresarios, se podrían volver a unir diversas cadenas productivas nacionales y la gente comenzaría a dejar de tener miedo por un dólar tan caro. Desafortunadamente la historia de crisis recurrentes nos ha mostrado que devaluación (o depreciación) de la moneda es sinónimo de crisis cuando la realidad es que debe ser sinónimo de oportunidades de crecer en el país.

El autor es director general GAEAP

Correo: alejandro@gaeap.com
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