Opinión

La crisis, oportunidad para el PAN

En los tiempos recientes, el Partido Acción Nacional parecía, como dicen en el rancho, azorrillado. Al menos tres factores influían en que los azules no levantaran cabeza: su incapacidad para justificar los polémicos legados de Vicente Fox y de Felipe Calderón –cero resultados contra la corrupción y la llamada guerra contra el narco y sus decenas de miles de muertos–, los escándalos (audios y videos incluidos) de los moches, y los recurrentes pleitos surgidos de la división interna panista antes y después de la derrota en 2012.

Por si lo anterior no bastara, la singular manera de Gustavo Madero de retirarse de la presidencia blanquiazul, heredando el puesto a Ricardo Anaya y haciendo evocar la posibilidad de un intento de maximato por parte del chihuahuense, elevó el riesgo de que se enredaran aún más los caminos del panismo.

Pero el viento cambió de dirección, llegó la tragedia de Ayotzinapa y con ello la crisis en que está metido Enrique Peña Nieto. Igualmente, la desaparición de los 43 muchachos en Guerrero provocó la implosión del PRD. Este panorama, aunado a lo que parece ser un estilo suave de liderazgo por parte de Anaya, hacen que hoy el PAN tenga ante sí una gran oportunidad para retornar sin complejos al primer plano de la política.

La condición esencial para que este retorno ocurra de la mejor manera está en el PAN, en sus líderes, en sus cuadros, en su militancia. Sólo de ellos depende el no caer en provocaciones externas (como la de César Camacho, que inútilmente trató la semana pasada de culpar de la noche de Iguala a Felipe Calderón; o sea, ¿llevamos dos años en el gobierno y la culpa es del anterior?). Sólo de los panistas depende evitar la otra previsible amenaza para el reposicionamiento blanquiazul. Porque en el plano interno deben evitar que se les desborden los protagonismos, al tiempo de que Anaya tiene que meter a todos al redil y conducirlos hacia una nueva etapa.

Dos años después de haber dejado el gobierno, y luego del desastre en que estamos metidos, se necesita al PAN que tradicionalmente ha sabido ser factor de gobernabilidad, como en 1988 tras la fraudulenta elección de ese año, como luego de la crisis de 1995, cuando la economía se desplomó y hubo que buscar esquemas para el rescate bancario.

Anaya y los suyos van a tener una prueba de fuego en la bola rápida que está enviando el presidente Peña Nieto al Congreso. Qué van a hacer los panistas frente a un paquete de medidas que entre otras cosas afectará a los municipios, espacios desde donde el PAN construyó su ascenso al poder y que hoy viven una realidad compleja.

Hay versiones de que en las cámaras habrá un intento de los priistas para dar, en fast track, lo que está pidiendo Peña Nieto. PAN y PRD escucharán argumentos que son casi un chantaje: ¿van a negarle al presidente lo que nos está solicitando en este grave momento?

¿Correrán el riesgo de que si pasa otra tragedia ellos, la llamada oposición, sea vista como causante de la misma por no dar más instrumentos al mandatario?

Sin embargo, el resorte del PAN debería ser el de la responsabilidad. Si en general no existen buenos comentarios sobre lo que anunció el jueves pasado el presidente, ¿por qué darle al mexiquense lo que está pidiendo sin antes revisarlo, enriquecerlo, modificarlo, discutirlo e, incluso, enmendarlo?

El PRI podría argumentar que revisar minuciosamente lo que Peña Nieto propone tiene dos desventajas: demandaría mucho tiempo y puede ser infinito, como una caja de Pandora que se abre. Y en alguna medida sería cierto, pero es lo que solía hacer el partido responsable que durante décadas fue Acción Nacional, encontrar propuestas óptimas en momentos de gravedad.

En las próximas horas veremos qué actitud toma el PAN en la era de Ricardo Anaya. Veremos si encuentra la forma de actuar responsablemente en medio de una crítica coyuntura que, en efecto, apremia. Pero sobre todo atestiguaremos si finalmente el joven queretano logra que los panistas dejen ya de tener cara de compungidos y se planteen en serio que hasta ellos pueden aspirar a una segunda oportunidad.

Twitter: @SalCamarena