Opinión

La crisis griega y el peso

 
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ME. La crisis griega y el peso.

El resultado del referéndum griego define una nueva coordenada en la crisis financiera en Europa.

Un escenario probable es la salida de Grecia del euro. Pero otro que también existe es una flexibilización de los acreedores, que ahora tienen en el gobierno griego a un interlocutor que consiguió un voto de confianza del electorado.

Veamos las implicaciones de ambos escenarios.

Las implicaciones de la salida de Grecia del euro dependerían del cómo y cuándo.

El establecimiento de una zona con moneda única tuvo desde el principio un problema de diseño: no había puerta de salida.

Ese hecho obliga a que para salir debe hacerse, metafóricamente, un boquete en la pared.

Además, el gobierno griego no va a abandonar voluntariamente el euro.
Simplemente va a rechazar, ahora con el respaldo del referéndum, las medidas de austeridad exigidas por los acreedores… por lo pronto.

La salida, para darse, tendría que ser obligada.

Si eso ocurre, entonces el gobierno y el Banco Central emitirían un decreto para crear una nueva moneda, por ejemplo, un “nuevo dracma”, con un cierto factor de conversión contra el euro.

El Banco Central de Grecia tendría capacidad entonces de crear esa moneda y de alimentar al sistema financiero griego.

El problema es que el tejido de relaciones financieras de Grecia con Europa es demasiado denso y en ese camino bien se podría ir a pique la banca griega, provocando que diversos bancos de Europa tengan fuertes agujeros.

Evidentemente, la inestabilidad financiera estaría a la orden del día y no sería extraño que tuviéramos un contagio temporal importante en los mercados emergentes, como México.

Veamos el segundo escenario que implica que el resultado del referéndum vuelva a sentar a negociar a la troika con el gobierno de Tsipras.

No es imposible que si hay flexibilización del lado de los europeos (en realidad de los alemanes) también la haya del lado de Grecia. En semanas previas, casi hubo acuerdo.

En ese contexto, hay una ventana, desde ahora y hasta el 20 de julio, para lograr al menos un acuerdo que dé tiempo para estructurar un programa que sea aceptable para todos.

¿Qué es lo que puede pasar con nuestro peso y nuestros mercados financieros en este contexto?

Lo que ya ocurrió. Los activos en pesos son la primera línea de resistencia de muchos inversionistas y como saben que tienen liquidez, son de los primeros en venderse cuando el mundo recibe una oleada de temor.

Pero, también es de los primeros en recuperarse cuando las cosas empiezan a estabilizarse.

En este año, el dólar se encareció frente a nuestro peso en 6.7 por ciento (hasta el viernes pasado). Pero por ejemplo, el euro se depreció en 10.8 por ciento, el real brasileño en 18.4 por ciento, el peso chileno en 5.0 por ciento o el won coreano en 2.6 por ciento.

Nuestra moneda sí está entre las afectadas por la volatilidad pero no entre las más golpeadas.

Entramos desde hoy a una semana de incertidumbre en donde hay diversos escenarios posibles y no hay claridad de lo que habrá de ocurrir.

Y, en ese contexto, la volatilidad resulta inevitable. Hay que prepararse.

Twitter: @E_Q_

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