Opinión

La convención republicana y las armas de Trump

  
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Donald Trump. (Reuters)

Los cuatro días de la convención republicana sirvieron para mostrar las armas que Trump y los republicanos utilizarán en su intento para reinstalarse por los próximos cuatro años en la Casa Blanca.

La primera táctica ha sido ir en contra de la virtual candidata demócrata, Hillary Clinton, quien para muchos representa un símbolo unificador dentro del partido republicano. Una parte sustantiva de la convención y de los principales discursos se centraron en criticar a Clinton en un intento —bastante descarado— de no ir a lo específico de las propuestas de gobierno de Trump, pues no hay tales. La estrategia versus Clinton intenta claramente presentarla como archiestablishment.

En el segundo día de la convención, el gobernador de Nueva Jersey y exprocurador del estado, Chris Christie, tuvo uno de los discursos estelares. Éste fue el primer aliado de Trump al renunciar a su intentona presidencial y llegó a estar en la reducida lista de los candidatos a la vicepresidencia. Christie juzgó y condenó a Hillary con todo furor, atacándola especialmente por su conducta como secretaria de Estado. En el juicio público durante la convención, Christie logró que las voces de los delegados corearan “¡es culpable!” después de cada prueba que sostenía.

Mike Pence, el gobernador de Indiana y ungido candidato a la vicepresidencia de los republicano, criticó a Clinton en el mensaje de aceptación de su candidatura: “Los estadounidenses pueden elegir a alguien que personifica, literalmente, el establishment de Washington, o a un líder quien luche diariamente por hacer grande a Estados Unidos otra vez”. Insistió en que sus problemas con la verdad y la justicia no han dejado respirar a Hillary y esto ha creando gran enojo e incertidumbre en la población. El mes pasado, CBS News publicó una encuesta que señala que 62 por ciento opina que Clinton no es honesta y desconfían de ella.

Es difícil saber si los republicanos lograrán resultados con su estrategia antiClinton. Los optimistas demócratas señalan que durante décadas Hillary y su conducta pública ha estado bajo la lupa y no han hallado ni hallarán nada. Los pesimistas dice que no es inmune a los ataques y cualquier otra nueva revelación de una trampa de ella o de Bill, sería funesta.

La segunda gran estrategia de Trump y su equipo es aprovechar los hechos de sangre tanto del terrorismo internacional como de los recientes ataques a policías en Estados Unidos. Trump claramente está jugando con el tema de seguridad nacional y argumenta que bajo su Casa Blanca habrá un Estados Unidos más seguro. Lo que se apreció en la temporada primaria, y se ratificó en la convención, es que Trump se pronuncia por el tema de seguridad de una manera populista y simplista: más músculo para el Pentágono. El miércoles por la noche el discurso de Newt Gingrich insistió en el tema de seguridad, “en un mundo en el que Pakistán y Corea del Norte tienen armas nucleares, e incluso Irán —el país promotor del terrorismo— esté cerca de tenerlas, un ataque a estadounidenses inocentes es una amenaza real”. En su discurso, Gingrich abogó por Trump, proporcionando una lista de lo que haría como presidente: fortalecer al Ejército, asegurar las fronteras, endurecer las políticas de inmigración, entre otras.

Durante la apertura de la convención, Patricia Smith, madre de una de las cuatro víctimas estadounidenses en los ataques de 2012 en el consulado de Bengasi, sentenció, “Trump será el mejor candidato para afrontar al terrorismo radical del islam”. Smith acusó personalmente a Hillary de la muerte de su hijo Sean.

Entre los aspectos negativos de la convención, los republicanos demostraron su falta de unión. El momento más difícil para Trump fue el miércoles cuando Ted Cruz, senador por Texas, se negó a darle su respaldo al candidato. La apuesta de Cruz fue mayúscula: de llegar Trump a la presidencia, su carrera estaría terminada. Si no, es probable que Cruz sea el heredero de los que no se unieron a Trump.

El cenit de la unidad del partido republicano sobrevino cuando el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, insistió en que el Senado se asociaría con el presidente Trump para aniquilar el plan de salud de Obama, el Obamacare. Según McConnell, lo más importante es que Trump elija al nuevo miembro de la Suprema Corte en cuanto tome la presidencia.

Durante la convención volvieron a surgir evidencias alarmantes de cómo Trump y su equipo manipulan la verdad. Las incongruencias entre el personal de campaña sobre el plagio en el discurso de Melania Trump mostró poca capacidad de coordinación. Además, reafirmó que para Trump mentir es algo natural y, sea lo que sea, no importa. Para ellos, la verdad no es algo que se ve en blanco o negro, se encuentra en una zona gris.

El escándalo de plagio también mostró que Trump no tiene organización ni profesionalismo. Las distintas versiones de los miembros del personal de campaña se contradecían y desmentían la idea de que fuese un plagio. Más tarde, Meredith McIver, responsable del discurso de Melania, asumió la culpa y así se aclaró todo no sin antes mostrar la falta de estructura y honestidad de la campaña.

Twitter: @RafaelFdeC

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